Ver más allá. Arco 2017 un tiempo después

“La capacidad de percibir o pensar de manera diferente es más importante que el conocimiento adquirido.”

David Bohm

Rosana Antolí-Chaos Dancing Cosmos
Rosana Antolí. “Chaos Dancing Cosmos”. (2017). Manguera de goma y motores de giro. 300 x 300 x 50 cm. Galería Espai Tactel.

Cuando el desarrollo de un acontecimiento ha ejercido una influencia notable en un número importante de personas o, al menos, en uno mismo, resulta conveniente y saludable hacer balance.
¿Qué supone hacer balance? Más allá de la connotación contable, implica realizar un análisis comparativo de los factores que influyen en un fenómeno para extraer conclusiones a nivel presente y aventurar, no con plenas garantías de acierto, la posible evolución de dicho suceso en el futuro.

Arco es un acontecimiento mediático, económico y cultural, capaz de resistir “a la muerte, a la servidumbre, a la infamia, a la vergüenza”, como diría Gilles Deleuze refiriéndose al arte. Como feria, es un barómetro que mide el grado de optimismo de la economía en función de las obras de arte vendidas y adquiridas. Sin embargo, lo realmente interesante es su capacidad como receptáculo expositor de nuevas realidades inventadas por los artistas que muestran sus obras.
En pasadas ediciones, una de las consignas fundamentales recogida en los trabajos expuestos era la de una realidad cambiante, instantánea, fruto de la evolución de la identidad, de la discontinuidad espacio-temporal, el tránsito de un universo objetual a otro procesal y, en consecuencia, la afirmación del movimiento como flujo.
La presente edición mira hacia a la luz. Asume la inestabilidad de la realidad cambiante, se acomoda a ella y, con la confianza que surge del entendimiento, aprende a percibir nuevas relaciones, establecer otros discursos y construir entornos de realidad novedosos.
Ecosistemas, ambientes que surgen de la invención de nuevas maneras de percibir, de saber ver la relevancia de ciertos matices que, por sutiles, pasan desapercibidos a pesar de su capacidad para desarrollar universos novedosos o conceptos sorprendentes. Un trazo en determinado contexto puede ser generador de toda una realidad gráfica, las formas borrosas que se intuyen a través de un cristal translúcido determinan el microcosmos que bulle entre la definición absoluta y la confusión.
No menos importante es la presencia de la geometría, la crítica social, política, la provocación que, de manera transversal, se entrecruzan en los múltiples tapices de realidad expuestos en Arco 2017.

Realidad perceptiva

La percepción es la sensación resultante de la captación de estímulos externos por medio de nuestros receptores sensitivos. Cuando esa sensación se interioriza y se comprende, podemos ir más allá del proceso unidireccional de captación de impresiones y diseccionar la realidad percibida, extrayendo aquellos aspectos susceptibles de reinterpretación.
En algunos casos, el artista investiga el espacio comprendido más allá de la superficie del lienzo, en un afán por desarrollar las estructuras que conforman la armadura de la imagen, su interacción con el color y la importancia del espacio negativo como lugar en el que suceden cosas.

Iván Contreras Brunet-Carres et circles Nº 1 Iván Contreras Brunet-Carres et circles Nº 2 Guillermo Pfaff-Insideout
Iván Contreras Brunet. “Carres et circles Nº 1”. (1969-1970). Rejilla, acrílico y madera. 85 x 80 cm. Galería Isabel Aninat.
Iván Contreras Brunet.”Carres et circles Nº 2″. (1969). Rejilla, acrílico y madera. 85 x 80 cm. Galería Isabel Aninat.
Guillermo Pfaff. “Insideout”. (2015). Esmalte sobre marco de madera y lino. Galería Carles Taché.

Otras veces, la superposición de láminas cromáticas traslúcidas se erige como un proceso, casi ritual, para tejer la sensación de profundidad y alcanzar el color-luz.

Peter Zimermann-D.E.E.P. 5 Peter Zimmermann-Display 5
Peter Zimmermann.“D.E.E.P. 5”. (2012). Resina Epoxy sobre lienzo. 150 x 110 cm. Galería Filomena Soares.
Peter Zimmermann. “Display 5”. (2014). Resina Epoxy sobre lienzo. 150 x 110 cm. Galería Filomena Soares.
Prudencio Irazábal-Sin título #41k Prudencio Irazábal-Sin título #43d
Prudencio Irazábal. “Sin título #41K”. (2017). Acrílico sobre lienzo. 120 x 80 cm. Galería Pelaires.
Prudencio Irazábal. “Sin título 43D”. (2017). Acrílico sobre lienzo. 172 x 150 cm. Galería Pelaires.

Existe también un redescubrimiento del concepto de paisaje, concebido como extracto de naturaleza y como ambiente interior o entorno del pensamiento. En ambas vertientes, se produce un enfoque complementario que se nutre del microespacio formado por las minúsculas oquedades de la materia y, cuyo desarrollo, lleva a la creación de una realidad alternativa que respira espiritualidad sensitiva y conceptual. A veces, la invención de esta realidad se manifiesta por medio de pequeñas aberturas espaciales que interactúan con la riqueza matérica de los recursos plásticos y con un grado de percepción privilegiado. Otras, se crean directamente redes cromáticas que, superpuestas en múltiples planos, construyen nuevos campos espaciales.

Soledad Sevilla.
“Nuevas Lejanías I”. (2015).
Óleo sobre tela. 200 x 220 cm.
Marlborough Madrid & Barcelona.
Soledad Sevilla-Nuevas lejanías I
Miriam Bäckstrom-New Enter Image II
Miriam Bäckstrom. “New Enter Image II”. (2016). Tapiz. Galería Elba Benítez.
Juan Navarro Baldeweg.
“Cruz enhilada I”. (2015).
Óleo sobre tela. 200 x 220 cm.
Marlborough Madrid & Barcelona.
Juan Navarro Baldeweg-Cruz enhilada I

Es importante el instante como acontecimiento verdadero en el que confluyen sensaciones diversas, por medio de las que la percepción puede acceder a una zona intermedia. Surge así una realidad abstracta e intemporal en un espacio universal. En ella, el tiempo solo existe como referencia a sucesos, sonidos, sensaciones, colores y formas que se asientan en superficies vaporosas tan intensas e indefinidas como la propia luz, como la propia sombra.

José María Sicilia-El instante José María Sicilia-El instante José María Sicilia-La locura de ver
José María Sicilia. “El instante”. (2015). Galería Meessen De Clerq.
José María Sicilia. “El instante”. (2015). Galería Meessen De Clerq.
José María Sicilia. “La locura de ver”. (2016). Galería Chantal Crousel.

El color se manifiesta como elemento emisor de energía, capaz de incidir en la experiencia perceptiva y desencadenar emociones, sensaciones motrices y sonoras. En ocasiones, la obra existe para dar salida a los movimientos del ánimo provocados por la vivencia cromática. También puede crear una interacción óptica que se traduce en un acontecimiento cinético perceptivo y otras veces la energía que surge de las diversas formas del color sugiere sensaciones acústicas, casi audibles.

Karl Gerstner-Color sound 1C extraversion José María Yturralde-Eunomia
Karl Gerstner. “Color sound 1C extraversion”. (1976). Laca nitro sobre madera. 113,5 x 113,5 cm. Galería Denise René.
José María Yturralde. “Eunomia”. (2015). Acrílico sobre lienzo. 190 x 190 cm. Galería Javier López & Fer Francés.
Carlos Cruz-Díez-Physichromie nº 1879 Jesús Rafael Soto-Gran vibración horizontal
Carlos Cruz-Díez. “Physiochromie nº 1879”. (2013). 100 x 200 cm. Galería Denise René.
Jesús Rafael Soto. “Gran vibración horizontal”. Pintura sobre madera, metal y nylon. Galería Leon Tovar.

Macro-realidad

El espacio plástico de la “macro-realidad” incluye las obras que parecen concebidas por aproximación al detalle, es decir, se ocupa de un entorno de realidad en el que, aparentemente, la uniformidad es la protagonista y el ojo, inquieto por hallar algo que le sorprenda, indaga y encuentra pequeños hallazgos, sutiles variaciones en las que solazarse.
El color, rotundo, poderoso o inventado, se erige como paisaje al mezclarse con diversos materiales y convertirse en textura. Adquiere, de esta forma, la calidad matérica precisa para respirar como si fuese una entidad orgánica o conseguir la dureza y la inmutabilidad de un elemento mineral.

Ángel Alonso-Parcele de jaune de chrome et repères Analia Saban-Graphic Cluster #1 Analia Saban-Graphic Cluster #4
Ángel Alonso.“Parcele de jaune de chrome et repères”. (1987). Técnica mixta sobre madera. 80 x 65 cm . Galería Michel Soskine.
Analia Saban.“Graphic Cluster #1”. (2017). Encaústica y grafito sobre panel. 111,8 x 86,4 x 7,6 cm. Galería Tanya Bonakdar.
Analia Saban. “Graphic Cluster #4”. (2017). Encaústica y grafito sobre panel. 111,8 x 86,4 x 7,6 cm. Galería Tanya Bonakdar.
Yoan Capote-Palangre (muro de mar I) Juan José Cambre-Sin título Antonio Ballester Moreno-Luna
Yoan Capote. “Palangre (muro de mar I)”. (2016). Ganchos, uñas, aceite y pigmento en lino y panel de madera. 102 x 152,5 x 9 cm. Galería Mário Sequeira.
Juan José Cambre. “Sin título”. (2012). Acrílico sobre papel. 175 x 140 cm. Galería Vasari.
Antonio Ballester Moreno. ” Luna”. (2016). Acrílico sobre yute. 146 x 114 cm. Pieza única. Galería Maisterravalbuena.

El instante se muestra por medio de distintas poéticas. A veces, es la forma, absoluta, magnífica e inquietante, la que emerge y conquista el entorno espacial en un momento en el que el transcurso del tiempo se detiene. Otras, el instante es un fluir cíclico, apenas perceptible, en el que las curvas marcan el inicio y el fin al girar, crecer, menguar… Esa breve porción de tiempo puede convertirse en un acontecimiento, un suceso que tiene lugar en una fecha concreta y en determinadas circunstancias, que deja su huella a modo de surcos en el tapiz del devenir, o ser un momento que existe, fugazmente, en virtud de la observación atenta del ojo que cree ver leves toques de color en un paisaje de formas blancas.

Anna-Eva Bergman-Nº 13-1997. Cap bleu Anne Blanchet- CCCCLVII
Anna-Eva Bergman. “Nº 13-1977. Cap bleu”. (1978). Acrílico y papel metálico sobre lienzo. 180 x 142 cm. Pieza única. Galería Jérôme Poggi.
Anne Blanchet. “CCCCLVII”. (2016). Incisiones en plexiglás. 110 x 110 x 4,5 cm. Galería Denise René.
David Rhodes-Sin título. 14.11.16 Guillermo Pfaff-Lighting
David Rhodes. “Sin título. 14.11.16”. (2016). Óleo sobre tela. 115 x 146 cm. Galería Carles Taché / Tat Art Barcelona.
Guillermo Pfaff. “Lighting”. (2016). Cartulinas de colores con papel blanco. 127 x 109 cm. Galería Carles Taché / Tat Art Barcelona.

Micro-realidad

La “micro-realidad” está formada por entornos no visibles a simple vista, de modo que para poder acceder a los tesoros que esconden es necesario emplear aparatos de precisión.
Las formas sinuosas, flotantes, orgánicas, susceptibles de habitar cualquier fluido, son las protagonistas de un micro-universo ordenado más o menos complejo.

Jiri Dokoupil-Sin título Mark Döbeli-Sin título
Jiri Dokoupil. “Sin título”. (2016). Acrílico y tinta sobre tela. 240 x 350 cm. Galería Juana de Aizpuru.
Markus Döbeli. “Sin título”. (2013). Acuarela sobre papel. 46 x 61 cm. Galería Isabella Czarnowska.

A veces, la apariencia formal abandona las dos dimensiones para ser un relieve que sintetiza lo esencial. Micro-estructuras que se pliegan y se desenvuelven sobre sí mismas para dar lugar a organismos fundamentales en espera de combinarse y formar redes organizadas.

Christiane Feser-Partition 39 Guillem Nadal-Sin título
Christiane Feser. “Partition 39”. (2015). Objeto fotográfico tridimensional. Impresiones fotográficas del pigmento mediante inyección de tinta. 140 x 200 x 2 cm. Galería Anita Beckers.
Guillem Nadal. “Sin título. 30,11,16”. (2016). Técnica mixta sobre lienzo. Galería Álvaro Alcázar.

También están presentes las estructuras geométricas como armazón constituyente de la materia, en el que las formas y el ritmo con el que se interrelacionan hacen referencia a una micro-realidad reticular primigenia.

Miguel Rothschild-Contre vents et marées David Tremlett-Form and Rhythm # 5
Miguel Rothschild. “Contre vents et marées”. (2016). Impresión de inyección de tintas perforada. 100 x 148 cm. Bendana | Pinel Art Contemporain.
David Tremlett. “Form and Rhythm #5”. (2014). Pastel sobre papel. 122 x 152 cm. Galería Miguel Marcos.

Realidad gráfica

Lo gráfico engloba varios elementos relacionados con la escritura y con la imprenta, con signos y dibujos. También hace referencia a cualquier representación realizada por medio de líneas.
La realidad gráfica fluye por un mundo alternativo que se independiza del ámbito impreso al tomar conciencia de sí mismo. Las letras se convierten en formas, entidades, criaturas, capaces de expresarse fuera del ámbito tipográfico. La línea deja de ser un elemento que sirve a múltiples propósitos gráficos para transformarse en construcciones, mundos ideales y estructuras autónomas.

Carlos Amorales-Notaciones para el uso en tipografías 16 Pablo Siquier-1611
Carlos Amorales. “Notaciones para el uso de tipografías 16”. (2015). Carboncillo sobre papel. 190,5 x 139 x 4 cm. Galería Pelaires.
Pablo Siquier. “1611”. (2015). Carbón sobre papel. 85 x 180 cm. Galería Ruth Benzacar.
Keith Sonnier-Deutsche Rex (Sel Series) Keith Sonnier-Fa-Sel (Sel Series)
Keith Sonnier. “Deutsche Rex (Sel Series)”. (2004). Neón y argón, transformador. 200 x110 x 6 cm. Galería Forsblom.
Keith Sonnier. “Fa-Sel (Sel Series)”. (1978). Neón y argón, transformador. 207 x 102. Galería Forsblom.

En ocasiones, lo gráfico utiliza objetos cotidianos para crear redes de cuadrículas y patrones que tejen la realidad abstracta por medio elementos concretos, anecdóticos, universales.

Jacob Dahlgren-Body of Colour I Jacob Dahlgren-Subject of Art 1
Jacob Dahlgren. “Body of Colour I”. (2015). Enchufes, panel laminado. 91 x 91 cm. Galería Anhava.
Jacob Dahlgren. “Subject of Art 1”. (2017). Lápices de colores. 17 x 17 x 17 cm. Galería Anhava.

La geometría convive con la realidad gráfica. Ambas se unen en entornos dinámicos que exploran las relaciones entre formas geométricas sencillas, las armonías y contrastes cromáticos y la multiplicidad de combinaciones organizativas que dan lugar a una cadencia rítmica infinita de posibilidades expresivas.

Rasheed Araeen-Opus TA1 Rasheed Araeen-Opus TA2 Rasheed Araeen-Opus TA3 Rasheed Araeen-Opus TA4
Rasheed Araeen. “Opus TA1”. (2017). Acrílico sobre lienzo. 160 x 160 cm. Galería Baró.
Rasheed Araeen. “Opus TA2”. (2017). Acrílico sobre lienzo. 160 x 160 cm. Galería Baró.
Rasheed Araeen. “Opus TA3”. (2017). Acrílico sobre lienzo. 160 x 160 cm. Galería Baró.
Rasheed Araeen. “Opus TA4”. (2017). Acrílico sobre lienzo. 160 x 160 cm. Galería Baró.

Realidad cinética

El modelo de realidad cinética es transitorio y cambiante. En una realidad en movimiento la obra no es única, absoluta y definitiva, sino una entidad dotada de múltiples existencias, de identidades instantáneas que se ponen de manifiesto en cada fragmento del movimiento de planos, formas, colores… Lo único permanente que marca su identidad es el propio suceso cinético y su capacidad de cambio.

Julio Le Parc.
“Sphere blache”. (2001/2006).
Plexiglás, nylon y madera.
220 cm. de diámetro.
Galería Nara Roesler.
Julio Le Parc-Sphere blache
Julio Le Parc-Móvil Continuo Julio Le Parc-Contorsión del círculo en el marco de red Julio Le Parc-Formas en contorsión 8/9
Julio Le Parc. “Móvil continuo”. (1960-1969). Madera, acrílico transparente. 156,5 x 60 x 16 cm. Galería Leon Tovar.
Julio Le Parc. “Contorsión del círculo en el marco de red”. (1968). Caja de metal, motor. 60 x 60 x17 cm. Galería Hans Mayer.
Julio Le Parc. “Formas en contorsión”. (1966). 203 x 53 x 20 cm. Galería Denise René.

El movimiento es un acontecimiento positivo. Si algo comienza a moverse, abandona la rutina para entrar en la senda de la aventura. Las obras cinéticas empatizan fácilmente con el espectador porque despiertan su curiosidad y preludian sucesos sorprendentes y lúdicos. Es por ello que, a pesar de que el cinetismo como recurso expresivo forma parte del arte ya establecido, las obras cinéticas mantienen fresco el sentido experimental con el que surgieron, así como el diálogo con el público por medio de la llamada al juego y la interacción.

Realidad digital

El enfoque de la realidad digital ha modificado la identidad del ser humano que ha evolucionado del “ser uno mismo” a “estar conectado a” o “estar relacionado con”. Es decir, la identidad no viene definida por la personalidad o las características individuales, sino por la capacidad de ser identificado por los demás a través de la interacción y la habilidad para la elaboración de una reputación digital en las redes de información y comunicación. El ser humano existe en la medida que consigue su “minuto de gloria” en la realidad digital.
Los conceptos de espacio y tiempo también son diferentes. El valor intrínseco del momento por su fugacidad o por su componente afectivo se difumina. La realidad está formada por multitud de instantes, a veces espaciados, otras veces superpuestos e independientes entre sí, que han perdido su importancia. La trascendencia de un acontecimiento permanece durante el instante efímero en el que es actual, para ser arrojado al olvido en el instante siguiente o para ser rememorado eternamente por su capacidad de reproducirse una y otra vez. En cualquier caso, lo fundamental acaba convirtiéndose en prosaico.

Daniel Canogar-Ripple El País
Daniel Canogar. “Ripple”. (2017). Proyección creada con vídeos. Programación: Diego Mellado. Galería Max Estrella.

En el ámbito digital, el paisaje es un tejido formado por la combinación aleatoria de una gran cantidad de sucesos dotados de diferentes cantidades de información. Las formas en movimiento, las gamas cromáticas, las estelas que difuminan los contenidos son virtuales, pero dotadas de un grado de realidad que muestra lo que ocurre en el mundo real sin llegar a serlo.

Rafael Lozano-Hemmer-Rebanadora de tiempo bilateral Rafael Lozano-Hemmer-Rebanadora de tiempo bilateral Rafael Lozano-Hemmer-Rebanadora de tiempo bilateral
Rafael Lozano-Hemmer. “Rebanadora de tiempo bilateral”. (2016). Software personalizado, cámara 4k con digitalizador y ordenador. Medidas variables. Pantalla plana de 55 a 100 pulgadas en diagonal. Galería Max Estrella.

No existe el pasado, el presente o el futuro, ya que pueden ocurrir simultáneamente en el tiempo real. Tampoco existe el espacio en cuanto no es relevante dónde se esté, sino que cualquier entidad pueda ser geolocalizable en las redes de información y comunicación.
La realidad digital no es, pero existe. No tiene vida, pero vive.

Realidad situacional

La realidad situacional es aquella que se desarrolla a partir de diferentes puntos de referencia, desde los cuales se realiza una lectura multidisciplinar en diversas direcciones para la búsqueda, modificación y creación de entornos, cuya zona de intervención viene determinada por poéticas expresivas concretas.
Este barrido va encontrando a su paso distintos aspectos de la realidad: sistemas de conocimiento, materiales novedosos, fronteras cambiantes, contextos y universos sorprendentes, el pasado que se hace presente y se actualiza hacia el futuro… de manera que, al confluir con diferentes formas de mirar, produce nuevas áreas de influencia, nuevos entornos accesibles para el espectador, si mantiene una actitud participativa, ya que es su disposición para la interacción lo que concluye la obra de arte y define su identidad.
En ocasiones, la riqueza expresiva de los materiales y su posibilidad de transformación constituyen un punto de referencia a partir del cual se desarrollan áreas de influencia en las que la luz y el sentido del tiempo definen la realidad situacional. La refracción de los haces luminosos en las superficies crean una sensación de profundidad que convierte lo sólido en líquido, la dureza en blandura, lo evidente en misterioso, en inquietud y desasosiego si el material es reflectante como un espejo, ya que el entorno creado es reflejo de múltiples entornos. La expresividad matérica hace referencia a un proceso de elaboración solemne, en el que el transcurso del tiempo carece de importancia, lo que se traduce en la permanencia de la obra en un ambiente intemporal y trascendente.

David Rodríguez Caballero-27 de enero de 2017 Roni Horn-Untitled (“At night, little lights are on in all the rooms, only one yellow light in each room, not to create light but to draw the shadow out of the furniture.”) Not Vital-Head 3
David Rodríguez Caballero. “27 de enero de 2017”. (2017). Acero y latón. 160 x 97 x 48 cm. Pieza única. Galería Marlborough Madrid & Barcelona.
Roni Horn. “Sin título (“At night, little lights are on in all the rooms, only one yellow light in each room, not to create light but to draw the shadow out of the furniture.”). (2016). Vidrio sólido a partir de un molde. 38 cm de altura y 106,7 cm de diámetro. Pieza única. Galería Hauser & Wirth.
Not Vital. “Head 3”. (2014). Acero inoxidable con recubrimiento PVD. 177 x 110 x 130 cm. Galería Forsblom.

El empleo de materias poco usuales para la invención de criaturas de naturaleza orgánica sorprendente sugiere ambientes que oscilan entre lo corpóreo y lo evanescente, lo fáctico y lo poético, que habitan el terreno fronterizo entre lo imaginado y lo real.

Antonio Crespo Foix-Cuadriflora Tomás Saraceno-XO-1 b/M Olafur Eliasson-Global Cooling Lamp
Antonio Crespo Foix. “Cuadriflora”. (2017). Alambre pintado, vilanos y material vegetal sobre base de cristal. 36 x 31 x31 cm. Galería Michel Soskine.
Tomás Saraceno. “XO-1 b/M”. (2016). Metal, cuerda de poliéster, hilo de pesca, paneles negros, hilo de acero. 109 x 101,9 x 105×1 cm. Galería Tanya Bonakdar.
Olafur Eliasson. “Global cooling lamp”. (2006). 35 bulbos halógenos verdes se fijan dentro de un marco geodésico hemisférico. Las bombillas tienen envolturas de vidrio; Las mitades internas junto al soporte son claras y las mitades exteriores están reflejadas. Galería Tanya Bonakdar.

Los trabajos concebidos en una realidad colindante beben de diversas disciplinas, como la música o el teatro, por lo que poseen un marcado sentido escenográfico, en el que cada fragmento hace referencia a múltiples conjuntos, tantos como experiencias acumuladas en la realidad connotativa del espectador.

Suchan Kinoshita-Isofollies Sol Pipkin-Atrapasueños cruzado giratorio
Suchan Kinoshita. “Isofollies”. (2007-2017). Mezcla de materiales, residuos, plástico, aceite. Galería Nadja Vilenne.
Sol Pipkin. “Atrapasueños cruzado giratorio”. (2016). Hilo de hierro cielo, cobre y bronce. 185 x 80 x80 cm. Pieza única. Galería Slyzmud.
Jorge Macchi-Tevere Jorge Macchi-Mapa
Jorge Macchi. “Tevere”. (2006). Cemento. 10 x 500 x70 cm. Galería Continua.
Jorge Macchi. “Mapa”. (2009). Acero, mesa de madera. 10 x 14 x 86 cm. Galería Continua.

La convivencia de varias disciplinas posibilita el diálogo o la confrontación entre ellas. Esta interacción es fundamental para la creación de otras maneras de percibir la realidad, que conducen a nuevos sistemas de conocimiento y nuevas formas de acceder a la información. Estas vías pueden surgir por medio de la descontextualización de los objetos y su inclusión en otros procesos de conocimiento, adquiriendo nuevas funciones, usos o comportamientos, a través de la crítica, como método de acceso a la información, o mediante el cuestionamiento de los estereotipos y la tradición como medio de interacción social.

Cristina Garrido-An Unholy Alliance Lia Perjovschi-Our silence colected in a book Elena Bajo-Sin título
Cristina Garrido. “An Unholy Alliance”. (2016). Revistas de arte, pegamento. Dimensiones variables. Galería 3 + 1 Arte Contemporánea.
Lia Perjovschi. “Our silence colected in a book”. (1989). Collage de texto (recortes sacados de una guía de viaje), pegado en tiras de tela y gyps. 25-30 cm de diámetro. Galería Gandy.
Elena Bajo. “Sin título”. (2016). Poliuretano, plástico. 30 x 30 x 30 cm. Galería Annex 14.

¿Prediciendo el futuro?

La evolución de ARCO, desde el punto de vista artístico, es un reflejo de la agitación que se ha ido produciendo en el ámbito de la expresión artística. En las épocas de mayor incertidumbre, se pone de manifiesto la ausencia de identidad y afirmación frente a un grado mayor de criticismo, piezas efímeras y controvertidas y la provocación como elemento desencadenante de publicidad gratuita y de llamadas poco éticas al mercantilismo.
Lejos de ser un influjo negativo, estos comportamientos constituyen un poderoso resorte que activa el espíritu crítico, la predisposición a la interacción y a la elaboración de juicios por parte del público, actitudes fundamentales, enriquecedoras y que, junto con otros factores, marcan la evolución artística.
La creación de nuevas realidades, otras maneras de percibir, la interrelación entre disciplinas diversas, la posibilidad de crear obras con identidades múltiples, efímeras o instantáneas, así como la introducción de medios y materiales diversos, definen caminos muy transitados aunque con mucha vida por delante, ya que las posibilidades de crecimiento e interacción son infinitas. Estas vías expresivas y creativas exigen un esfuerzo por parte del espectador, que debe abandonar el estado pasivo y confortable del arte representativo para adentrarse, con espíritu participativo y empático, en el intrincado laberinto de la autorreferencialidad.
En este punto, la evolución del arte puede oscilar entre dos grandes vías de interacción. Una opción que precise un nivel superior de comprensión, apelando a un crecimiento de la complejidad en la red de significados y referencias, las estructuras sociales y comunicativas. Otra posibilidad, basada en el desarrollo de la experiencia interactiva con el espectador, mediante el empleo de medios digitales y buscando la expansión de la actitud lúdica en el feedback.
La primera alternativa puede llevar a la obra de arte a la “lejanía”, término empleado por Walter Benjamin para definir el aura. La segunda, según Benjamin, sería un “acercarse a las cosas” para demoler el aura y llevar a la experiencia artística a la homogeneidad, perdiendo su condición de unicidad (“La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”. Capítulo IV.- “La destrucción del aura”).

Enlaces recomendados:
– Sobre Miriam Bäckstrom y lo oculto visible (masdearte.com)
– Las mareas emocionales de Roni Horn (El País)
– Sobre Roni Horn (artobserved.com)
– Soledad Sevilla, rendijas del paisaje (elcultural.com)
– Not Vital, paradojas materiales (masdearte.com)
– David Rhodes: “I Paint Myself Out Of The Paintings” (artcritical.com)
– Los intercambios críticos de Lia y DanPerjovschi (makma.net)
– Abstraerse en la obra escultórica de David Rodríguez Caballero (columnacero.com)
– Jesús Rafael Soto (perrotin.com)
– Sol Pipkin (macheteart.com)
– La autorreferencialidad de la experiencia estética (Fedro. Revista de Estética y Teoría de las Artes. Nº 9. Abril 2010)

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Postales surrealistas V

Yayoi Kusama-Araña de dolor
Yayoi Kusama. “Chandelier of Grief”. (2016). Acero, aluminio, espejo unidireccional, acrílico, araña, motor, plástico, LED. 353,8 x 556,3 x 481,8 cm. Gallery I, Victoria Miro. Londres.

Creía que la verdad era un modo de vida, una forma de enfrentarse a las personas, a las situaciones y a las cosas.
En su afán por vivir en la verdad, estudió medicina para poder desenmascarar las mentiras que el cuerpo expresa a través de la enfermedad. Bajo su punto de vista, existía una relación directa entre la falta de salud y la falsedad. Cuando enfermamos, alguien miente. Se puede engañar a los demás, pero no a la propia conciencia, que reacciona provocando algún achaque para restablecer el equilibrio y la salud. Puede ocurrir, también, que el cuerpo enferme con el fin de mostrar que, en su interior, hay algo que no funciona como debiera, es decir, no marcha de acuerdo con la verdad.
Sentía gran respeto por las pruebas diagnósticas más fiables, como la resonancia cerebral. Le admiraba la franqueza con la que se manifestaba el cerebro al ser escaneado. Pocas cosas resultaban tan reveladoras como los destellos de luz y color que alumbraban las zonas activas.
Leyó estudios que afirmaban que el cerebro de los perros se iluminaba al ver a sus dueños. Ella misma pudo comprobar que uno de sus pacientes mentía al detectar un incremento de la actividad cerebral en las regiones involucradas en la inhibición y el control. Resultaba irónico e inútil. Se precisaba la participación de varias zonas del cerebro para el complejo proceso de mentir. Tanto esfuerzo para construir algo ficticio que se derrumbaría instantáneamente a golpe de escáner.
Un día enfermó.
Para diagnosticar qué le pasaba, era preciso hacer una resonancia del cerebro.
Entró en el tubo desmoralizada y falta de confianza. El médico entabló conversación con ella para que olvidase donde estaba, lo que aportó datos inesperados acerca de la salud de su cerebro y de sí misma. Habló de su adolescencia y de su novio, de sus padres y de sus perros. De aquella vez que se cayó esquiando y permaneció atrapada en la nieve. En ningún momento se encendió el sistema paralímbico, gestor de las emociones. Habló de sentimientos y vivencias propias y fue el cerebro lógico el que se iluminó, mientras el emocional permaneció apagado.
La verdad en la que había vivido hasta entonces era mentira.
Las imágenes se agolpaban en su cabeza. Fragmentos deshilvanados de sus recuerdos bombardeaban su cerebro a modo de flashes.
– Adoro el olor a pastel de manzana y cuando mamá me cepillaba el pelo  -murmuró-. Tal vez aquello que pasó… hace ya 20 años. El dolor ha muerto. Yo lo enterré para siempre, aunque mi cerebro diga lo contrario.

Enlaces recomendados:
– Website oficial de Yayoi Kusama.

Postales surrealistas IV

Giorgio De Chirico-El regreso del poeta
Giorgio de Chirico. “El regreso del poeta”. (1911). Colección particular.

Habían aparecido silenciosamente, sin llamar la atención.
No se asemejaban a las cámaras que, de un día para otro, cuelgan en lo alto de un mástil para vigilar los movimientos en las grandes urbes. Tampoco a las margaritas que florecen para engrosar un matorral ya existente. Daba la impresión de que habían emergido del interior de la tierra. Se erigían en llanuras, cerros, mesetas… vacíos, sin nada alrededor que difuminara su protagonismo. No habían suscitado reacción alguna porque nadie había reparado en ellas.
A los siete días de su aparición, una columna hueca, estrecha y alargada, crecía al lado de cada una de ellas, como a un metro de distancia. Se desconocía quién había ubicado las torres en los lugares donde estaban y cuál era la utilidad de la columna que las acompañaba.
Se diría que eran torreones cilíndricos de cuatro pisos de altura. Su circunferencia exterior estaba formada por columnas unidas entre sí por arcos de medio punto. Carecían de ventanas y su porte concluía coronado por una cúpula anaranjada. No se podría afirmar que fueran construcciones clásicas ni modernas. Más bien parecían silos que aspiraban a convertirse en campanarios románicos.
Ningún indicio mostraba que estuvieran habitadas. Solo se erguían silenciosas en su ubicación.
La vida seguía a su alrededor. Los transeúntes caminaban rápido con la mirada perdida en sus tribulaciones. Los que tenían trabajo acudían a desempeñarlo, los demás fingían estar ocupados. Las parejas se besaban en la sombra, los perros se revolcaban en la hierba y los niños iban al colegio, pero nadie se fijaba en las torres.
Un músico callejero apoyó su guitarra en la torre que ocupaba el antiguo solar del depósito de agua. Miró al cielo y vio que salía algo de la columna que estaba al lado. Era humo blanco. No, eran palabras hechas de humo blanco. Sorprendido, cogió su guitarra y comenzó a cantarlas. Un grupo se congregó alrededor a escuchar mientras se movían al ritmo de la música. Cuando terminó la canción, habían olvidado quiénes eran y adónde iban. Se sentían capaces de emprender cualquier reto. Percibían su entorno como algo hermoso, amigable, lleno de posibilidades.

2017

Guante de cetrería con reloj volador

El paso del tiempo es un reloj de múltiples esferas con diversas unidades de medida y diferentes mecanismos que marcan el cambio de un momento al siguiente. Este reloj gigantesco es capaz de medir segundos, instantes, recuerdos, horas, días, semanas, meses, trimestres, años… Como es un artefacto realmente prodigioso, posee la habilidad de contar el tiempo a distintos niveles.

Marca el tiempo que falta para que salga el tren, la hora de entrada al trabajo, la llegada del envío que esperábamos impacientemente o si hemos empleado demasiados minutos en acicalarnos para una cita a la llegaremos tarde. Mide cuántas horas perderemos en el atasco, en esa cena de compromiso o en convencernos de empezar a hacer algo aburrido pero necesario. Define cuánta vida le queda a Próxima Centauri, la distancia a la Nebulosa de Orión o la velocidad de giro de un electrón del átomo de Carbono.

Pese a ser fiable e implacable, este reloj puede expandir o encoger el tiempo. A veces los minutos parecen horas, los días instantes. Esa pareja que nos engañó hace años regresa al presente cuando nos sentimos inseguros y el nacimiento de un hijo borra los fracasos de ayer.

Aunque el paso del tiempo dicta la marcha de nuestras vidas, no puede imponer cómo hemos de experimentar cada momento. En nuestras manos está la capacidad de vivir cada etapa cómo se merece, cada acontecimiento por lo que es.

Aprender a valorar lo que vivamos y a luchar por lo que nos gustaría vivir es un buen propósito para empezar este año 2017 que acabamos de estrenar. Pongámonos a ello.

Postales surrealistas III

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Paul Klee. “Casa giratoria”. (1921). Óleo y lápiz sobre estopilla de algodón. 37,7 x 52,2 cm. Museo Thyssen Bornemisza. Madrid.

¿Es mejor la levedad que el peso?
Arrastrar una pesada carga es una tarea agotadora que exige mucho esfuerzo. Resulta más agradable llevar un globo de helio, que flota en el aire, sujeto por un cordel. Sin embargo, el globo puede elevarse y desaparecer de nuestra vista, mientras que la carga permanecerá allí donde la dejemos.
Entonces, ¿es mejor el peso que la levedad?
En su caso, la cuestión no era tan sencilla.
Aún era un bebé, cuando su familia se mudó a la casa que se elevaba solitaria en lo alto del cerro.
– Tendremos unas vistas estupendas -solía repetir su madre.
Había algo extraño en esa casa. Parecía que tuviera vida propia y cierta conciencia de sí misma.
Una mañana abrió los ojos y se topó de frente con la lámpara del techo de su habitación. Miró a su alrededor. Todas las cosas levitaban y ella flotaba también.
Salió de su cuarto, nadando por el aire. Los muebles se habían despegado del suelo y se movían livianos como halcones que planean aprovechando las corrientes. La casa se elevaba ya un par de metros sobre el cerro y amenazaba con salir volando hacia un destino incierto.
Alguien recordó la manivela giratoria gigante que había en el sótano. Nadie sabía cuál era la utilidad de aquel artefacto y permaneció en la casa pese a la insistencia de su madre por deshacerse de ella.
Tocado por una especie de iluminación espiritual, su padre bajó al sótano y comenzó a girar la manivela con todas sus fuerzas. La casa empezó a rotar sobre su eje central, con tanta intensidad que los muebles amenazaban con romper las paredes y salir despedidos, mientras ella y su hermano mayor comenzaban a vomitar.
– Gírala más despacio -gritaba su madre-. Los niños se están mareando.
Al aminorar la velocidad de giro, los muebles se apoyaron en el suelo y ella y su hermano cayeron sobre el sofá, mientras su madre comprobaba que la casa pisaba tierra firme.
Cuando el padre, sudoroso, comenzaba a dar muestras de agotamiento, descubrieron un mecanismo para activar el giro automático y un regulador de la velocidad.
Crecía con un horizonte que cambiaba permanentemente. No podía fijar la mirada en un punto para dejar volar su imaginación y se mareaba cuando tenía que salir a la calle. Vivía en una casa tan liviana que el único modo de llevar una existencia estable era el movimiento.
Claro, entonces es mejor el peso, ¿no?

Postales surrealistas II

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Meret Oppenheim. “Mesa con patas de ave”. (1939). Mesa de madera dorada con patas de bronce. Alto: 63.8 cm, Ancho: 68 cm, Fondo: 53.2 cm. Victoria & Albert Museum, Museo Nacional de Arte y Diseño. Londres.

El número dos parecía guiar su paso por la vida. Tenía dos hijos, dos perros y dos ex-maridos. No era de extrañar que dos encuentros fortuitos con él hubieran sido suficiente para que decidiese aceptar su invitación.
Salvo un excelente corte de pelo y unos ojos expresivos no poseía ningún rasgo que le hiciera particularmente atractivo. Se había fijado en él por su tendencia a apretar fuertemente los puños cuando perdía el ascensor, le robaban un taxi o alguien cogía del estante la última caja de cereales antes que él. No sabía si se trataba de un acto reflejo por apresar aquello que se le escapaba o un gesto de rabia ante la imposibilidad de satisfacer sus necesidades.
Se sentaron en la mesita redonda de la esquina y empezaron a hablar. Él se expresaba pausadamente, desgranando las palabras de manera que quedaban presas en el aire a distintas alturas, formando un velo vaporoso que no dejaba ver con claridad. Relajada, se respaldó en la silla y tomó un sorbo. Desde esa perspectiva, la niebla de sus palabras se disipaba y podía ver con nitidez. Se fijó en sus manos, que comenzaban a tensarse al tiempo que se inclinaba hacia ella sin dejar de hablar. A medida que sus puños se iban cerrando, escuchaba más claramente las estupideces que le decía. Esas manos cerradas eran el preludio de una prisión sin alicientes.
Siempre había creído que las aves migratorias cambian de horizonte no solo en busca de calor y alimento, sino para huir del aburrimiento. Esta idea hizo que se levantara de golpe, un instante antes de que él intentara ponerle la mano en el hombro. Forzó una sonrisa, murmuró algo sobre ir al lavabo y alzó el vuelo por la puerta de atrás.

Postales surrealistas I

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Fotografía de Víctor Enrich. Centro de Munich. Alemania. 2013

Todos decían que era un hombre tranquilo. Quizás porque sus profesores de la infancia lo habían metido en el cajón de los alumnos no problemáticos y, una vez dentro, la adaptación a lo previsible, le impidió salir.
“¡Qué buen carácter tienes!” -escuchaba una y otra vez.
Al principio, le agradaba esta descripción de sí mismo. La percibía como una virtud.
Un día por la mañana, una mañana cualquiera, normal, prosaica, nada especial, sintió que le brotaba una desazón debajo del diafragma cuando alguien le dijo que tenía buen carácter. Ni siquiera recordaba quién pronunció aquellas palabras, ni dónde había sido y en qué circunstancias, solamente que, a partir de aquel instante, empezó a percibirlas como un insulto.
Desde entonces, esa sensación le quemaba siempre que algo le desagradaba o le parecía injusto. Un empujón en el metro, un coche que se atraviesa en el atasco o que no hubiera sus galletas favoritas en el supermercado, desencadenaban un pequeño incendio allí, debajo del diafragma.
Una tarde gritó para exhalar aquella explosión interior. El sonido rompió el espejo de la entrada y desató el nudo que impedía la expansión de la rabia. Pasó la noche despierto, atrapado en una especie de alucinación febril, alimentada por la sensación de posesión de la verdad y las ansias de clamar justicia.
Llegó a la oficina. Un ardor interno a punto de desbordarse le empujaba. Entró en el despacho de su jefe y soltó todo lo que había callado durante años. Las palabras brotaron en forma de llamaradas cortas y directas hasta que se calmó. Entonces salió del edificio confuso. Todos los principios que sustentaban su mundo se habían fragmentado.