Postales orgánicas VIII

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Manuel Hernández Mompó. “Calle hacia el mar” (1984). Serigrafía sobre papel. 65 x 50 cm.

Desde su balcón veía un trozo de mar. Había crecido, estudiado, besado a su primer novio; se había sentido melancólica, feliz, exultante o abandonada con aquel decorado natural de fondo. Llevaba ese color azul impregnado en la mirada y hasta su manera de reír destilaba matices turquesa.
Durante un tiempo dejó de vivir en esa casa hacia el mar. Cuando volvió, se sentía extraña, como si estuviera entrando furtivamente en una vivienda ajena. Salió al balcón con la esperanza de recuperar el color azul de sus días. La línea del horizonte con el cielo, las nubes y el vaivén de las olas continuaban allí. El mar también, pero ya no era el mismo. El azul de sus días había cambiado, aunque el paisaje desde el balcón seguía siendo azul.
Sintió el vacío insoportable del paso del tiempo y de las pérdidas irrecuperables.
Bajó a la calle con una mezcla de turquesa, cobalto y celeste en la mirada. Allá donde miraba, el azul de sus días se extiendía por las aceras, los árboles, las fachadas de las casas, los niños que jugaban en el paseo y hasta por sus recuerdos. Era como la arena de la playa que se pega en todas partes.

Postales orgánicas VII

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Robert Delaunay. “Ritmo, la alegría de vivir”. (1930). Óleo sobre lienzo. Musée National d’Art Moderne. París. Donación de Sonia Delaunay y Charles Delaunay, 1964.

La vida está hecha de instantes, no de breves períodos de tiempo.
Aunque el diccionario afirma que un instante es una pequeña porción de tiempo, la experiencia vital refleja que esta definición es escasa e inexacta.
Tardamos un instante en encender la luz, llamar al timbre, cerrar la puerta, ordenar la casa ante la inminente llegada de una visita inesperada e indeseada o marcar un número en el móvil. Acciones instantáneas que apenas dejarán huella en la memoria por su intrascendencia y su carácter automático.
Instante es sinónimo de momento y, aunque su significado es parecido, no son exactamente lo mismo.
¿Qué ocurre cuando el instante se convierte en momento?
Su esencia cambia. Deja de ser un breve lapso de tiempo. Se transforma en un período singular, importante, que marca un antes y un después y en el que, contradictoriamente, el tiempo parece haberse detenido y todo sucede a cámara lenta. Sin embargo, al ser rememorado en el futuro se manifiesta como un destello de escasa duración que sorprende por la plenitud de detalles y de sensaciones que lo componen.
¿Qué explicación tiene esto?
El punto de vista no es el mismo. Ni el sistema de referencia. Más importante aún, el ritmo es diferente. No es igual percibir un aroma, escuchar una música, sentir una mirada o la alegría de un color, que recordar que lo sentimos. El ritmo de las vivencias es la armonía que envuelve y vincula las sensaciones percibidas. El del recuerdo es el compás de un reloj que no fue capaz de detener el tiempo en ese instante.

Postales orgánicas VI

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Paul Klee. “Feuerquelle (Fuente de fuego)”. (1938). Colección privada. Suiza.

No es fácil crecer con la incertidumbre de carecer de identidad propia. Aunque sabía perfectamente lo que era, vivía atormentada porque, cuánto más se identificaba consigo misma, más efímera y menos consistente se sentía. “Siempre seré una etapa de algo que quizás no suceda nunca”, pensaba en silencio.
Le gustaba imaginar que la realidad estaba constituida por procesos, no por objetos, y que todos aquellos que se sentían orgullosos por tener una identidad que los definía, no eran más que una unidad sincronizada de varios procesos complejos.
Animada por estos pensamientos, se quedó mirando al aire y tropezó con la brizna de una flor de diente de león que se elevaba gracias al viento. Envidió su libertad y tomó la firme decisión de viajar por el mundo y dibujar una ruta que pudieran seguir todos los que se sintieran incompletos como ella.
No esperó más, apoyó el carbón en el terreno, decidió la dirección que iba a tomar y, con la luz de su brasa como guía, empezó a moverse dejando un rastro negro tras de sí. Sólo era un ascua, un rescoldo, pero no tenía ninguna intención de convertirse en ceniza.

2016

 nidada

En un entorno cambiante en el que la certeza se deteriora, las creencias firmes y asentadas se relativizan y las bases del conocimiento se convierten en posibilidad, perdiendo el estatus de verdad que habían alcanzado científicamente, resulta muy difícil creer en el futuro.

La fe es una actitud que permite al entendimiento y al espíritu confiar en la viabilidad o realización de algo. Más allá de su envoltorio de carácter religioso, la fe lleva implícita una doble vertiente: la de la confianza y también la de la verdad. No se trata de la pasividad del que “cree ciegamente” que algo ocurrirá a causa de las arcanas fuerzas del destino, sino de la autoconfianza necesaria para la consecución de un proyecto, el mantenimiento de una relación o el aprendizaje de una habilidad.

La fe no mueve montañas sin la actitud necesaria. La fe es empatizar, aprender a comunicarse, hallar las “herramientas” precisas para lograr algo, caerse y levantarse, tener la valentía de abandonar aquello que nos perturba o nos bloquea, saber mirar a las circunstancias de frente y desenmascarar a los manipuladores. Todo ello con la humildad del que sabe encontrar, no con la soberbia del que cree que ya no queda nada por aprender.

Mucha fe para todos en este año que comienza.

Postales orgánicas V

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Wassily Kandinsky. “Varios círculos” (1926). Óleo sobre lienzo. 140,3 x 140,7 cm.
Museo Guggenheim. Nueva York.

Era grande. Mejor dicho, era enorme. Se le podría llamar gigante o colosal sin exagerar en absoluto y, aún así, nada de lo que decía tenía la más mínima repercusión en los demás.
“Será que mis ideas no son originales o están pasadas de moda”, pensaba. “Tal vez mi oratoria no es muy convincente o soy poco expresivo”, dudaba.
Lo cierto es que a pesar de su contundente presencia pasaba totalmente desapercibido. Daba la impresión de que, en algún instante impreciso, se integró involuntariamente en el entorno como una parada de autobús abandonada o un objeto cotidiano que no se utiliza.
Cansado de tanta indiferencia, se marchó. Soltó las amarras que le anclaban a aquel lugar y comprobó, para su sorpresa, que se elevaba sin ningún esfuerzo. Subió y subió hasta estar inmerso en una nada de color azul cobalto oscuro. Por primera vez en su vida no se sentía solo aunque no había nadie a su alrededor. Notó cómo crecía algo bueno, redondo y luminoso en su interior y tuvo la necesidad de cantar. Mientras tarareaba sin pensar, una voz le dijo:
– Cantas bien, ¿sabes?
Se volvió y se topó con alguien muy grande, de hecho era enorme, aunque no tanto como él.
– En serio, ¿te gusta? -preguntó.
– Por supuesto -respondió-. ¿De dónde vienes?
– De un lugar en el que nadie me escuchaba -dijo con cierta amargura.
– Eres una esfera como yo y como todos los de por aquí. Seguramente no eran capaces de oirte -concluyó.

Enlaces recomendados:
La música de las esferas
Satélite de la NASA confirma la música de las esferas

Postales orgánicas IV

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Joan MIró. “Nocturno”. (1940). Gouache, temple al huevo, óleo y pastel sobre papel.
38 x 46 cm. Colección privada.

Vivir en la oscuridad le obligó a guiarse por la luz mental de sus pensamientos, por el movimiento rítmico de los que trajinaban a su alrededor, por la humedad del ambiente, por el cálido resplandor de alguna estrella errante. ¿El olor? No tenía sistema olfativo alguno. El sentimiento de pertenencia al oscuro microuniverso en el que se desenvolvía era su brújula.
Creció en un estado de superpoblación en el que el desconocimiento del entorno podía terminar con la digestión del vecino comestible más próximo, o en el proceso inverso si la situación no era tan favorable.
Un mundo incierto, sin duda.
Aunque se había acostumbrado a la penumbra eterna, un enorme regocijo le invadía cuando, una vez al año, todo quedaba bañado por una iluminación difusa. El túnel en el que habitaba se tornaba ligeramente translúcido y los movimientos peristálticos que traían el alimento resultaban más armoniosos y relajantes. Hasta la criatura más insignificante sabía lo que ocurría: ¡El verano había llegado al intestino!

Postales orgánicas III

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Henry Moore. “Óvalo con puntos”. Bronce. 332 cm. The Henry Moore Foundation.

¿Existe mayor soledad que la de un punto ovalado?
Ovalado sí.
Un punto redondo nunca está solo. Es estable, funcional, equilibrado, siempre es requerido para dar sentido a lo que se dice, a lo que se escribe. Separa frases, diferencia párrafos e incluso posee la potestad de decir “hasta aquí hemos llegado, se acabó”. También puede asociarse con otros como él para llamar la atención sobre lo que viene a continuación o para dejar las cosas en suspense…
El punto ovalado posee carisma, originalidad, personalidad, es un espíritu crítico, inestable. ¿Quién quiere acercarse a alguien así? Alguien mediocre no, desde luego. Alguien brillante, quizás, si tiene la capacidad de compartir.
El punto ovalado puede salir de su solipsismo si deja sus lamentaciones y actúa, incorporando a su personalidad cualidades del punto redondo y empatiza con él. ¿Qué hubiera ocurrido si aquella célula eucariota primigenia se hubiera dedicado a fagocitar a todas las que la rodeaban en lugar de asumirlas en simbiosis y avanzar hacia nuevos organismos?

Postales orgánicas II

wassily_kandinsky_azul_de_cielo
Wassily Kandinsky. “Azul de cielo”. (1940). Óleo sobre lienzo. 100 x 73 cm. Centro George Pompidou. París.

Cada mañana se acercaba al microscopio con la secreta ilusión de descubrir algo que cuestionara las bases de la biología molecular. Al momento se daba cuenta de que era víctima de un ataque de soberbia y se decía a sí misma “Céntrate en tu trabajo”. Observar las muestras de sangre que llegaban al laboratorio era una labor que exigía responsabilidad, aunque bastante monótona. Ansiaba encontrar algún elemento extraño más allá de un nivel elevado de colesterol, una anemia ferropénica o unos triglicéridos que se habían disparado a golpe de marisco y cordero.

A veces, sin que se diera cuenta, se quedaba mirando al aire, con la imaginación presa en alguna criatura unicelular, transparente, rodeada de múltiples cilios para desplazarse. Al poco, siempre aparecía otra y otra más acompañada de otras tantas creadas para optar al premio a la forma más original y rebuscada. Entonces, consciente ya de su alucinación, aguantaba un minuto más e imaginaba que eran transeúntes en una calle comercial, ansiosos por hallar el mejor regalo y el más barato. Justo en ese momento, notaba que su compañera la cogía por el brazo y le decía “Creo que necesitamos un café”.

Postales orgánicas I

jean_arp_sombrero_ombligo
Jean Arp. “Sombrero-ombligo”. (1924). Madera pintada sobre madera. 58 x 45 cm. Sammlung Daimler Chrysler.

Adoraba los sombreros. Fuera donde fuese siempre protegía su cabeza con uno. “Me sirven para custodiar las ideas brillantes que bullen en mi cerebro”, solía responder cuando le preguntaban. Se había convencido a sí mismo y a los demás de que la opacidad del sombrero evitaba que el fulgor de sus ocurrencias saliera a la luz y quedara al alcance de cualquier oportunista a la caza de algo original que llevarse a la boca. Nunca se percató de los peligros inherentes a la práctica de llevarlo. El ala limita el campo de visión lateral y superior, hecho que aunque puede aportar un hálito de misterio al que lo luce, también obliga a una inclinación del cuello hacia abajo que, en casos extremos, puede acabar en la costumbre de mirarse el propio ombligo…

El arte contemporáneo y la pérdida de la membrana existencial

“Vivimos en un mundo de aterradores descontados: se da por descontado que una persona se comportará así, por descontado que le interesará aquello. Nadie piensa en los descontados. ¿No es sorprendente? En la sociedad de la información, nadie piensa. Esperábamos desterrar el papel pero, en realidad, desterramos el pensamiento.”

Michael Crichton

La membrana existencial
La membrana existencial según Vitamina gráfica.

El indicio más claro de que un organismo está vivo es su capacidad para realizar la función metabólica. Por medio del metabolismo, puede reparar sus estructuras, crear otras nuevas, destruir las que no le son útiles y perpetuarse a sí mismo.

En la función metabólica se produce un flujo de materia y energía constante que se traduce en una interacción con el entorno. Al igual que la célula se comunica y se relaciona con el exterior a través de la membrana celular, el ser humano, como organismo vivo y metabólico, interactúa con el entorno por medio de lo que podría llamarse la membrana existencial.

Esta membrana determina el territorio vital que necesita el individuo para ir por el mundo, aprender, mantenerse informado, alimentarse, crecer o definir la manera en la que establece relaciones con los demás y descubre quiénes son sus iguales, sus semejantes o sus diferentes, qué objetos son afines y cuáles no.

En definitiva, esta cutícula invisible, protectora e integradora a la vez, convierte al ser humano en un sistema abierto, capaz de llevar a cabo intercambios de distinta índole con el exterior. Esta retroalimentación se pone en marcha cuando la membrana existencial detecta un “desequilibrio” entre el universo interior y el exterior, bien porque aparece un vacío a nivel interno susceptible de “llenarse” afuera, bien porque precisa hacer una aportación para mitigar una carencia en el entorno.

La búsqueda del “equilibrio” no siempre concluye con su consecución. La toma de decisiones es fundamental en este proceso, ya que la elección de uno u otro camino puede conducir a un nivel de entropía mayor que el de partida, en cuyo caso la interacción se orientará hacia nuevas vías de resolución o, si es irreconciliable con las estructuras jerárquicas propias, conducirá al individuo a un replanteamiento de sus principios, evolucionando a un nuevo modelo de organización.

¿Qué ocurre si los niveles de materia y energía recibidos por la membrana existencial son superiores a los solicitados? El sistema abierto se rompe. La interacción no es posible si la información recibida del exterior es mucho mayor que la que el individuo solicita o necesita. En el feedback tiene lugar una recepción, una asimilación y análisis y, por último, una respuesta. Si la recepción es masiva y constante es imposible “digerir” todos los datos, asumirlos y reaccionar. La membrana existencial deja de ser funcional y el individuo queda expuesto, perdiendo su identidad y su capacidad de decisión. Se convierte en un mero receptor, consumidor de grandes cantidades de “realidad” que no puede comprobar por sí mismo. Sacrifica su espíritu crítico para seguir los múltiples hilos de una sociedad en la que hace tiempo que perdió el hilo de su existencia.

Ruptura de la membrana existencial
Ruptura de la membrana existencial según Vitamina gráfica.

La disfuncionalidad de la membrana existencial supone la pérdida de la identidad individual, lo que se traduce en la desaparición de esa faceta intrínsecamente propia que nos hace interesantes a los ojos de los demás y que Walter Benjamin definió como “aura”.

La realidad frente a la representación

El arte no puede desprenderse de los acontecimientos sociales en los que surge y a los que da expresión. El alejamiento entre la obra y el espectador, en virtud del cual se establecía una relación “aurática” entre ambos, ha sido sustituido por un acercamiento físico que, a pesar de haber fulminado el componente mítico de la obra de arte, no ha logrado una proximidad conceptual, espiritual, con el espectador real.

El arte como representación es un eco lejano que ha quedado difuminado frente a una desmedida pasión por la realidad. En este punto radica, precisamente, la no-sintonía del espectador con la obra de arte contemporáneo. Por una parte, abrumado por el consumo de ingentes cantidades de información, ha perdido la capacidad de cuestionarse la realidad, de comprobarla, lo que le dificulta poderosamente acceder a la intertextualidad que subyace en el arte contemporáneo y, por otra, continúa enfrentándose a la obra como si fuera un acto de representación formal de la realidad, principio en el que ya no se sustenta la creación artística.

Surgen así, una serie de manifestaciones artísticas orientadas a ubicarse en medio de la realidad, sin intermediarios. Responden a las siguientes premisas:

  • Interés por el mito contemporáneo.- Joseph Beuys, Yves Klein, Marina Abramović, Yoko Ono, entre otros, entienden el arte como un suceso en el que convergen experiencias y vivencias autobiográficas, el devenir histórico-social y la experiencia mítica, es decir, la existencia de un espíritu o energía universal presente en todos los seres y en todas las cosas, capaz de conciliar el espíritu con la materia y al ser humano con su individualidad perdida.
    Joseph Beuys-Rayo iluminando un venado Yoko Ono-Pintura de techo
    Joseph Beuys. “Rayo iluminando un venado”. (1958-1985).
    39 elementos. Bronce, hierro y aluminio. Medidas variables.
    Edición 0/4.
    Museo Guggenheim Bilbao.
    Yoko Ono. “Pintura del techo, pintura del sí”. (1966). Texto sobre papel, cristal, marco de metal, cadena de metal, lupa, escalera pintada.
    Escalera: 183 x 49 x 2 cm. Techo enmarcado: 64,8 x 56,4 cm.
    Colección particular.
    Fotografía de Oded Löbl © Yoko Ono.
    Yves Klein-Antropometría Marina Abramovic-Imponderabilia
    Yves Klein. “Antropometría sudarios” Sin título. (1966). 200 x 179 cm.
    Marina Abramovic y Ulay. “Imponderabilia”. (1977).

    Frente a la concepción Arte=Vida, otros artistas como Cindy Sherman, Sherrie Levine, Kiki Smith… entienden el mito contemporáneo desde un punto de vista semiótico en el que la obra de arte se ubica en medio de la realidad misma. El mito contemporáneo hace referencia a las representaciones masivas y colectivas que aparecen en el ámbito de la publicidad, el cine, la moda, e incluso la Historia del Arte, cuyo protagonismo se asienta en el fuerte vínculo existente entre el significante convertido en símbolo mítico y el significado que subyace tras él. El mito es ese arquetipo, estético y de comportamiento, que los distintos medios crean obligando al espectador a una comparación constante con el “ideal” que propugnan. OBRAS

  • Estudio y revisión del signo.- Una de las inquietudes del artista actual es su pasión por la realidad y el alejamiento del idealismo. No siente la necesidad de idear nuevos mundos, sino de actuar, intervenir y actuar sobre el ya existente.
    Una forma de acceder a la realidad es apropiarse de los modelos de estética y comportamiento lanzados por la publicidad, el cine, la moda y la Historia del Arte y cuestionar los mecanismos que regulan la codificación de las imágenes representadas. En el proceso de deconstrucción de la estructura semiótica, quedan al descubierto el aspecto denotativo o literal y el connotativo o ideológico. En este punto incide el artista para trastocar el signo y alterar su significado. El significante queda desmitificado, vaciado de su significado originario y es, entonces, cuando muestra su artificialidad oculta que acerca al espectador a la verdad.
  • Concepción de la imagen como alegoría.- Cuando el significante queda desposeído de su significado mítico y originario, evoluciona a una nueva situación desde el punto de vista semiótico. Se convierte en una imagen sin contenido predeterminado. No es un símbolo, ya que no es la expresión visual y unívoca del significado simbolizado. Se muestra como una realidad sin contenido, susceptible de ser “rellenada” con múltiples significados, dado el potencial icónico que posee la imagen. Pasa a ser el germen de varios hilos de significación que la atraviesan y que establecen toda una red de contenidos, cuya capacidad de incluir todas las lecturas posibles, la eleva al estado de alegoría.
  • Muerte del autor.- La imagen alegórica posee un gran poder significativo que no puede desarrollar a partir de sí misma. Necesita de la empatía del espectador. La conexión que establece con la imagen artística, alimentada por las propias experiencias y vivencias y su concepción del mundo, es la vía que posibilita la creación de toda una red de significados.
    La importancia fundamental del espectador, unida a la buscada falta de expresividad, la ausencia de habilidad técnica en la construcción de la obra de arte y el apropiacionismo de imágenes artísticas con fines deconstructivos, implican la muerte del autor como protagonista principal en el proceso de la creación artística.
  • Intertextualidad.- La imagen descontextualizada se convierte en una entidad con un gran poder significativo gracias a la eliminación de su contenido original. El fenómeno por el cual se erige en una alegoría, capaz de incluir todas las lecturas posibles a partir del imaginario colectivo, experiencial, vivencial y cultural del espectador, indagando en la compleja red de su memoria y en su capacidad para establecer asociaciones entre elementos visuales y conceptuales es la intertextualidad.

Estrategias artísticas de la subversión representativa

El arte de la realidad cuyo sentido es el acercamiento al espectador real, ubicándose en mitad de lo real y de las cosas mismas, desarrolla su poético por medio de varias estrategias que revolucionan el enfoque representativo de la existencia para asentarse en la verdad a secas, sin tamices ni intermediarios.

  • Arte contextual.- Pretende alejar la obra de arte de la concepción mercantilista, del idealismo, de la creación individual y de los espacios tradicionales en los que se exhíbe (museos, salas de exposiciones..). El arte contextual incluye todas las prácticas, manifestaciones o estrategias que cumplen las premisas anteriores. Rompe la barrera entre el artista y el espectador, invitándole a formar parte activa de la obra de arte, que se concibe como una experiencia colectiva. El arte contextual conquista el entorno, el espacio urbano o el paisaje, tiene lugar en un espacio y en un tiempo concretos, por lo que adquiere la condición de suceso y, como tal, es de carácter efímero.
    Las manifestaciones artísticas contextuales no existen sin una profunda implicación con la realidad, ya que vinculan la historia inmediata con la obra de arte. Forman parte de la realidad, no la representan.

    Gordon Matta-Clark - Conical Intersection Gordon Matta-Clark - Conical Intersection Jens Haaning - Turkish Jokes
    Gordon Matta-Clark. “Conical Intersection I”. (1975). París.© Col·lecció MACBA.
    Gordon Matta-Clark. “Conical Intersection I”. (1975). París. © Col·lecció MACBA.
    Jens Haaning. “Turkish Jokes”
    Joseph Beuys - 7000 robles Julius Von Bismark, Benjamin Maus, Richard Wilhelmer - Face II Julius Von Bismark, Benjamin Maus, Richard Wilhelmer - Face II
    Joseph Beuys. “7000 robles”. (1982). Documenta 7. Kassel. Alemania.
    Julius Von Bismarck, Benjamin Maus y Richard Wilhelmer. “Face II”. (2010). Lindau, Bodensee. Alemania. 
    Julius Von Bismarck, Benjamin Maus y Richard Wilhelmer. “Face II”. (2010).  Lindau, Bodensee. Alemania. 
    Nicolas Uriburu - Coloración del Gran Canal Christo y Jean-Claude - Valle de cortina
    Nicolas Uriburu. “Coloración del Gran Canal”. (1968). Bienal de Venecia. Italia.
    Christo y Jean-Claude. “Valle de cortina”. (1970-72). Rifle, Colorado. EE.UU.
  • Apropiacionismo.- Recicla ciertas partes de una creación artística, con gran poder icónico, para descontextualizarla y generar una nueva obra que subvierte el significado primitivo de la original. El objetivo de esta estrategia artística es sacar a la luz el contenido ideológico de la imagen, perteneciente a la publicidad, la moda, el cine o la Historia del Arte, y mostrar la función aleccionadora que ejerce sobre el espectador tanto a nivel estético como de comportamiento, para convertirse en un ente libre de connotaciones preestablecidas, capaz de asumir todas las lecturas posibles al empatizar con las vivencias individuales y colectivas del público.
    Cindy Sherman - Untitled 465 Cindy Sherman - Untitled 216 Yasumasa Morimura - Olympia after Monet
    Cindy Sherman. “Untitled 465”. (2008). MOMA. Nueva York. EE.UU.
    Cindy Sherman. “Untitled 216” . (1989). MOMA. Nueva York. EE.UU.
    Yasumasa Morimura. “Olympia after Monet” . (1988). Colección SFMOMA. Donación de Vicky y Kent Logan.
    Sherrie Levine - After Walker Evans Sherrie Levine - Fountain (After Marcel Duchamp) Sherrie Levine - After Mondrian from Meltdown
    Sherrie Levine. “After Walker Evans”. (1981). The Metropolitan Museum of Art, Nueva York. EE.UU.
    Sherrie Levine. “Fountain (After Marcel Duchamp)”. (1991). Walker Art Center. Minneapolis. EE.UU.
    Sherrie Levine. “After Piet Mondrian from Meltdown” (1989). MOMA. Nueva York. EE.UU.
    Robert Longo - Heritage. Untitled (After Hyeronimus Bosch) Robert Longo - Perfect Gods. Untitled 10/15/08 Robert Longo - Heritage. Untitled (After Caravaggio, Crucifixion of St. Peter, 1601)
    Robert Longo. “Untitled (After Hieronymus Bosch). (2008). Grafito sobre papel.
    Robert Longo. “Untitled 10/15/08”. (2008). Carboncillo sobre papel montado.
    Robert Longo. “Untitled (After Caravaggio, Crucifixión de S. Pedro, 1601)”. (2008). Grafito sobre papel.
    Jack Goldstein - Untitled Jack Goldstein - Burning Window Troy Brauntuch - Untitled (Bomb)
    Jack Goldstein. “Untitled. (1983). Acrílico sobre lienzo.
    Jack Goldstein.“Burning window” (1977). Instalación.
    Troy Brauntuch. “Untitled (Bomb). (1997). Lápiz sobre papel.
  • Realismo traumático.- Explora el horror, lo informe, lo obsceno y la abyección. Entiende la realidad como una representación de lo real que se muestra como suceso del trauma.
    Estas manifestaciones inciden en mostrar al espectador los horrores de la sociedad actual: violencia social, cosificación de los sentimientos, desaparición de la identidad individual, guerra, pobreza o racismo. Pretende rasgar la pantalla-tamiz que “filtra” la realidad para acceder directamente a lo real.

    Kiki Smith - Untitled (Mouth) Kiki Smith - I am Kiki Smith - Born
    Kiki Smith. “Untitled (Mouth)”. (1993). Yeso patinado en bronce. 11,4 x 12,1 x 15,9 cm. Colección de la artista.
    Kiki Smith. “I am”. (1994). Litografía en papel japonés hecho a mano y tres fotolitografías sobre papel nepalés hecho a mano suspendidas de cuerdas. Tamaño cabezas: 54, 6 cm. sobre soporte de 106,7 x 193 cm. MOMA. Nueva York. EE.UU.
    Kiki Smith. “Born”. (2002). Bronce. 99,1 x 256,5 x 61 cm. Allbright-Knox Art Gallery (Collection Highlights). Buffalo. Nueva York. EE. UU.
    Santiago Sierra - Dientes de los últimos gitanos de Ponticelli (fragmento) Santiago Sierra - Cara a la pared Andrés Serrano - América
    Santiago Sierra. “Dientes de los últimos gitanos de Ponticelli”. (2008). Fotografía. Ponticelli. Nápoles. Italia.
    Santiago Sierra. “Grupo de personas cara a la pared”. (2008). Fotografía. Sala de turbinas, Tate Modern. Londres. Reino Unido.
    Andrés Serrano. “América”. (2002). Fotografía. Diseñador de escena: Ken Cox.
    Teresa Margolles - De qué otra cosa podemos hablar Teresa Margolles - Herida Teresa Margolles - De qué otra cosa podemos hablar (Bandera flotante)
    Teresa Margolles. “¿De qué otra cosa podemos hablar?”.  (2009). Telas manchadas de sangre. 53ª Bienal de Venecia. Italia.
    Teresa Margolles. “Herida”. (2007). Fluidos corporales dentro de un surco en el suelo. 15 x 800 x 3 cm.
    Teresa Margolles. “¿De qué otra cosa podemos hablar?”. (2009). Bandera flotante. C-print. 80 x 56.67 cm.
    Mike Kelley - Exploded fortress of solitude Mike Kelley - Kandor 10 Mike Kelley - Kandor 10
    Mike Kelley. “Exploded fortress of solitude”. (2011). Gagosian Gallery. Londres. Reino Unido.
    Mike Kelley. “Kandor 10-12”. (2011). Actividad extracurricular proyectiva. Reconstrucción #34-#35. Gagosian Gallery. Beverly Hills. California. EE.UU.
    Mike Kelley. “Kandor 10-12”. (2011). Actividad extracurricular proyectiva. Reconstrucción #34-#35. Gagosian Gallery. Beverly Hills. California. EE.UU.
  • Antivisión.- Estrategia de creación artística que se desarrolla eliminando, reduciendo, ocultando, desvaneciendo cualquier impronta visible. La negación de lo visual se manifiesta siguiendo distintos enfoques: reducción de lo visible, ocultación del objeto visible fuera del campo de visión del espectador, desmaterialización, evaporación de la obra por medio de un cambio de estado físico, desaparición absoluta solo intuida a través de alguna huella.
    La antivisión condena el sentido de la visión como fuente de acceso a la realidad. En el vacío no hay objetos que desvíen la atención, no se percibe nada que condicione el pensamiento, ninguna percepción que lo mediatice. Por ello, el arte que se nutre de la invisibilidad también es un arte de lo real. Cualquier afán de “rellenar” el vacío está orientado a “tapiar” el acceso a la realidad.

    Martin Creed - The lights going on and off Martin Creed - The lights going on and off Martin Creed - Work 701
    Martin Creed. “Work 227. The lights going on and off”. (2000). 5 segundos on/ 5 segundos off. MOMA. Nueva York. 2007.  EE.UU.
    Martin Creed. “Work 701”. (2007). Clavos. 7 partes, dimensiones variables.
    Martin Creed - Work 640 Teresa Margolles - Vaporización Teresa Margolles - En el aire
    Martin Creed. “Work 640”. (2007). Wiro en papel. 29.7 x 21 cm.
    Teresa Margolles. “Vaporización” (2001). Vapor de agua de la morgue. Medidas variables.
    Teresa Margolles. “En el aire” (2003). Burbujas hechas con agua de la morgue. Medidas variables.
    Santiago Sierra - Espacio con metal corrugado Josechu Dávila - 3,375 metros cúbicos de polvo en suspensión procedente del basurero municipal Josechu Dávila - Desaprovechamiento del espacio y tiempo expositivo
    Santiago Sierra. “Espacio cerrado con metal corrugado” (2002). Galería Lisson. Londres. Reino Unido.
    Josechu Dávila. “3,375 metros cúbicos de polvo en suspensión procedente del basurero municipal”. (2002). Casa Encendida. Madrid. España.
    Josechu Dávila. “Desaprovechamiento de espacio y tiempo expositivo”. (2003). The Art Palace. MAD PARÁSITO 03, MAD 03. Madrid. España.
  • Lo siniestro.- Hace referencia a la propensión hacia lo malo, avieso, funesto o malintencionado. La alteración entendida como la eliminación de lo que debería ser o estar o la presencia de algo más allá de lo habitual pertenece al ámbito de lo siniestro.
    Lygia Clark - Máscara abismo con tapaojos Lygia Clark - Bicho Lygia Clark - Baba antropofágica
    Lygia Clark. “Máscara abismo con tapa-ojos”. (1968). Tela, bandas elásticas, bolsa de nylon y piedra. Courtesía Associação Cultural “O Mundo de Lygia Clark,” Rio de Janeiro. Brasil.
    Lygia Clark. “Bicho”. (1960). Fotografía: Edouard Fraipont/Itaú Cultural.
    Lygia Clark. “Baba antropofágica”. (1973). Performance. Clark Art Center (CAC), Rio de Janeiro. Brasil.
    Cindy Sherman - Untitled #413 Cindy Sherman - Untitled #353 Cindy Sherman - Untitled #191
    Cindy Sherman. “Untitled #413”. (2003). MOMA. Nueva York, EE.UU.
    Cindy Sherman. “Untitled #353”. (2000). MOMA. Nueva York, EE.UU.
    Cindy Sherman. “Untitled #191”. (1989). MOMA. Nueva York, EE.UU.
    Kiki Smith - Cave bear teeth Kiki Smith - Daisy chain Teresa Margolles - Secreciones sobre el muro
    Kiki Smith. “Cave bear teeth”. (2000). Bronce fundido con pátina. The Rachofsky House. Dallas. Texas. EE.UU.
    Kiki Smith. “Daisy chain”. (1992). Acero y bronce.
    Teresa Margolles. “Secreciones sobre el muro”. (2002). Grasa humana procedente de liposucciones sobre la pared. 200 x 150 cm.

    En las estrategias de subversión representativa ya enunciadas puede estar presente lo siniestro. Las interrelaciones que se establecen entre objetos descontextualizados que protagonizan acciones orientadas a alcanzar un nuevo nivel comunicativo, pueden sugerir “escenarios” y situaciones que perturben o angustien al espectador debido a que las variables connotativas y estéticas establezcan conexiones con sus recuerdos o vivencias individuales.
    También hay algo de siniestro, aunque a un nivel menos profundo, en el apropiacionismo. El significante, libre de connotaciones, logra una existencia autónoma que choca con el recuerdo de la icónica imagen original, celosamente guardado en la memoria pública. La sorpresa del espectador puede aproximarse a la sensación de “tomadura de pelo”, directamente relacionada con algo malintencionado.
    Lo siniestro circula por la vía expresiva abierta por el realismo traumático. Al rasgar la pantalla que difumina la visión, para acceder, por la ranura, a lo real, obliga al espectador a percibir esas imágenes traumáticas que, por espantosas o inquietantes, hubiese preferido no ver jamás. En este punto radica, precisamente, el elemento siniestro: en el acceso a un contenido existente, conocido, intencionadamente “olvidado” por la razón, que se hace visible.
    En las prácticas antivisión, la siniestralidad radica en la supresión, ocultación, vaporización de la obra de arte que genera inquietud en el ojo que observa sin ver. No es una ceguera perceptiva, sensorial. Avisa al espectador de la imposibilidad de acceder a lo real en estado puro por medio de la ocultación de los datos que serían necesarios para su comprensión. Busca que el receptor saque las conclusiones que le acerquen a su interpretación de la realidad, una perspectiva relativa en cualquier caso.
    Lo siniestro en la antivisión se muestra como un portal de acceso a lo real a través de un error, de un fallo en el continuo espacio-temporal que, a modo de advertencia, alerta al sujeto de estar demasiado próximo a la verdad.

La vertiente sanadora del arte contemporáneo

El exceso de información que bombardea al espectador, colapsa la membrana existencial que regula el feedback con su entorno. Ello impide el análisis de cantidades ingentes de contenidos para emitir una respuesta, sacar conclusiones o comprobar la veracidad de los datos recibidos que, al no ser asimilados, no son aprendidos, quedándose en un nivel meramente anecdótico.

Contradictoriamente, el ansia de realidad que late tras este acceso infinito a la información, produce un alejamiento de lo real, ya que se asienta en una transmisión mediatizada de la “verdad”, basada en la distribución de canales de comunicación masivos, no en la experiencia individual, adormecida por el bloqueo de la membrana vital.

Las poéticas artísticas que subvierten el sentido de la obra como elemento representativo de lo real, se ubican en medio de la realidad con un lenguaje que busca la interacción del espectador para acceder a su comprensión. Lanzan una provocación para lograr una respuesta. Buscan la empatía del espectador para que, como individuo, se posicione y recupere la capacidad de su membrana existencial, incorporando lo que le es afín o necesario y rechazando aquello que no le interesa. Tejen una red de significados intertextuales en los que el individuo se reconozca y se continúe en los demás individuos, recobrando su autoconciencia para crecer en sociedad, no siendo el elemento gregario de una socialización mal entendida.

Enlaces recomendados:
El arte contemporáneo entre la experiencia, lo antivisual y lo siniestro.
Plagio y apropiación
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Fusión del arte y la vida: Lygia Clark.
O mundo de Lygia.
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Estética de la antivisión.
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El Performance de Marina Abramovic
Marina Abramovic en tres actos sobrehumanos.
Website Cindy Sherman
Cindy Sherman
Cindy Sherman en el MOMA.
Website de Martin Creed.
Sobre Kiki Smith.
Entrevista a Kiki Smith.
El Intervalo luminoso.
The Rachofsky House.
30 años sin hacer nada. Josechu Dávila.
Website Santiago Sierra.
Website Mike Kelley.
Mike Kelley en el MOCA.
Mike Kelley, un artista provocador y a contracorriente.
Mike Kelley Foundation.
Sherrie Levine en el Whitney.
Website Troy Brauntuch.
Sobre “Pictures”.
Jack Goldstein en el MMK Museo.
Website de Robert Longo.
Yasumasa Morimura en el SFMOMA.
Arte y contexto. Obras y textos de Arte Contextual.