Ver los átomos: Yayoi Kusama

Yayoi Kusama. Dots obsession Yayoi Kusama. Accumulation nº 1 Yayoi Kusama. I´m Here, But Nothing Yayoi Kusama. The moment of regeneration

Hasta el 12 de septiembre el museo Reina Sofía expone una muestra de pinturas, dibujos, collages, esculturas e instalaciones de la artista japonesa Yayoi Kusama. Su obra comparte atributos del minimalismo, el arte pop, el art brut y el performance art, aunque ella prefiere definirse como una artista obsesiva. Kusama ha tenido la capacidad de transformar las alucinaciones que sufre desde la infancia en una experiencia objetiva perceptible por todo aquel que observe su extensa producción artística. El resultado de sus visiones apunta a un estado contemplativo de la mente y del espíritu, producto de una iluminación intuitivo-intelectiva más que a la creación fantasiosa, traumática y alucinógena que la ha librado de la muerte, según ha afirmado en varias ocasiones. Los puntos de distintos tamaños y colores con que la artista cubre paredes, suelos, enseres e incluso a sí misma obvian el objeto/sujeto y nos adentran en su interior, en el universo microscópico de los átomos. Una butaca, una alfombra o una lámpara de pie están constituídas por redes de puntos-átomos que crecen sin fin a medida que ampliamos lo diminuto a escala humana. Los mismos puntos-átomos que recrean un pedazo de universo hasta el infinito en sus habitaciones recubiertas de espejos.

Sala de espejos infinitos. Llena del brillo de la vida. 2011

Obliteración es un concepto fundamental en el proceso creativo de Yayoi Kusama. En su afán por llenar la superficie plástica por completo, realizó una serie de lienzos enormes cubiertos por pinceladas que se repiten incansablemente con un leve movimiento de muñeca. El resultado son los Infinity Nets Paintings (Cuadros de redes infinitas). El hecho de llevar a cabo el mismo gesto a un mismo ritmo denota un estado de meditación relacionado con una expresividad que se manifestará poco después en el arte conceptual. Sus Accumulation Sculptures (Esculturas acumulativas) se nutren también de la Obliteración. Obliteración entendida no como obstrucción, sino como el acto de anular, borrar o tachar. Al cubrir un sillón con falos de tela rellenos deja de ser un objeto cotidiano, pero lejos de desaparecer pasa a convertirse en un elemento de protesta contra lo cotidiano y los roles femeninos tradicionales.

Entrevista a Frances Morris: Yayoi Kusama from Museo Reina Sofía on Vimeo.

Yayoi Kusama es una de las pioneras del arte contemporáneo. Desde sus inicios no ha ocupado el lugar relevante que le hubiera correspondido debido a que nunca ha querido adherirse a ningún grupo o manifiesto. Siempre se ha mantenido en una postura independiente al margen de clasificaciones estéticas. Su único objetivo con respecto a la primera exposición retrospectiva que se muestra en nuestro país es:

“Quiero explorar mi propia humanidad y la visión del mundo. Establecer un camino para mi búsqueda de la verdad”

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El valor de un cuadro

El pasado 29 de junio Miquel Barceló se convirtió en el artista español vivo más cotizado en el mercado del arte. Christie´s vendió su obra “Faena de muleta” por 4,4 millones de euros, frente a los 1,9 millones de euros que alcanzó en su día la obra “Torres blancas” del artista Antonio López, líder hasta ahora en la lista de los autores españoles vivos más cotizados. En la misma subasta la obra “Mao” de Andy Warhol rozó los 11 millones de euros y “Estudio para un retrato” de Francis Bacon alcanzó los 20.
Cabe preguntarse ¿es mejor un artista cuánto más se paga por su obra? En realidad no. El arte contemporáneo está más cotizado que el antiguo, según la valoración de Miguel Borja-Villel director del Museo Reina Sofía, “se paga más por un Bacon que por Brueghel”. Asumir que Bacon es mejor que Brueghel o viceversa es como afirmar que es mejor un estofado que el sushi. En mi opinión, el arte ha de apreciarse desde el valor artístico-estético-poético de la obra, no desde el punto de vista del gusto que es un fenómeno subjetivo y opinable.

En artfact.net se muestra un listado con los 100 artistas plásticos más cotizados a nivel mundial. Resulta curioso observar cómo  muchos de los creadores que aparecen en el ránking cumplen dos premisas bastante significativas:

– El carácter sorprendente-novedoso-transgresor de sus propuestas artísticas.
– El carácter provocador-excéntrico-extraordinario de sus vidas.

No quiero entrar en el tópico de que el malditismo vende, de que todo aquello que ataca las bases de la tranquilidad es buscado y deseado, bien por aburrimiento o bien por oposición. Es un hecho que sucede a diario en Internet y en las pequeñas o grandes revoluciones de la vida actual. Me pregunto: si Beuys no hubiera escapado a una muerte segura por congelación gracias a que los nativos de Crimea lo envolvieron en grasa de animal y fieltro ¿aparecerían ambos elementos a menudo en sus obras? Si Monet no acabara sus días casi ciego ¿se hubieran atisbado las bases del expresionismo en sus pinturas del jardín en Giverny? Si Warhol no hubiera pasado su infancia enfermo dibujando, escuchando la radio entre recortes de estrellas de cine ¿sería el artista más conocido del movimiento Pop Art?

El propio Barceló afirmaba en 1988 en sus “Cuadernos de África”:

“Pintamos porque la vida no basta. ¿Dije yo eso o lo leí en alguna parte? Creo que es mío. En cualquier caso, aquí la vida sí basta. Es casi excesiva”