El cartel de cine, soporte publicitario y vehículo de emociones

“Suceden cosas interesantes cuando el impulso creativo se cultiva con curiosidad, libertad e intensidad.”

Saul Bass

lineas

El cartel es una pieza visual concebida para transmitir una información con el objetivo de llegar a un número elevado de receptores de manera instantánea. Cumple una funcionalidad múltiple:

  • Comunicativa.- Tiene una función informativa clara y directa.
  • Exhortativa.- Tiene en cuenta las características del público al que va dirigido.
  • Icónica.- Por su simplicidad y capacidad comunicativa adquiere la categoría de símbolo visual.

En el momento que el cartel intenta captar la atención del observador y atraerlo hacia su contenido, se convierte en un soporte publicitario. Su existencia depende de su capacidad para comunicar de manera efectiva, despertar la curiosidad del receptor del mensaje y crear una necesidad con respecto a su contenido informativo. Debe satisfacer tres principios básicos de cualquier elemento o campaña publicitaria:

  • Creatividad.- Está orientada a la creación de una expectativa capaz de captar la atención del público por medio de un concepto original. Esta idea deberá, además, sintonizar con el espectador y ser comunicada de manera poco habitual.
  • Notoriedad.- La consecución de un concepto creativo que empatice con el público y se comunique de manera sorprendente, convertirá ese elemento publicitario en algo relevante, famoso, que está en boca de todos y le proporcionará notoriedad.
  • Perdurabilidad.- La notoriedad consigue que la campaña publicitaria adquiera relevancia pública y construye un recuerdo que perdura en la memoria del espectador.

El cartel cinematográfico

Un buen cartel de cine debe captar la atención del observador y comunicar de un golpe de vista la esencia y el tono de la película que anuncia. Debe atrapar al espectador, despertar su interés y “conquistar” su voluntad para que desee asistir a la proyección del filme.

Para conseguirlo, deberá sintetizar el lenguaje cinematográfico, que se nutre de movimiento, espacio y tiempo, en imagen estática, color, signos y símbolos.

Además de ser creativo, notorio y memorable, el cartel cinematográfico se comunica con el espectador a dos niveles:

  • Denotativo, hace referencia al contenido objetivo del filme, es decir, la trama o argumento.
  • Connotativo, transmite el contenido subjetivo vinculado al modo en el que se cuenta la historia, los sentimientos que comunica o despierta, el tono y el ambiente en el que se desarrolla la narración.

Los dos aspectos van unidos en el mensaje que el cartel difunde. El receptor percibe el conjunto, aunque sabe disociar perfectamente el argumento de la manera en la que está contado, si el cartel está bien realizado, y decidir si el filme le interesa o no, basándose en esa informción.

Los elementos básicos de carácter plástico a través de los que se expresa el cartel son: la composición, la imagen, el color y la tipografía.

La composición

Hace referencia al modo en el que se disponen los distintos elementos constitutivos del cartel (imagen, título, texto, color..) para lograr una ordenación de lectura que proporcione una visión de conjunto organizada, sencilla, capaz de transmitir el mensaje del filme con claridad.

La composición es el recurso más adecuado para comunicar conceptos. Dinamismo, desequilibrio, tensión, tranquilidad, etc. quedan reflejados en el cartel en función de la jerarquización asignada a cada línea y espacio de su diagrama estructural. Esta organización se comporta como un esqueleto que sirve de soporte a los restantes elementos expresivos, resaltando algunos y dejando otros en un plano de menor importancia.

composicion
“Gravity”, dirigida por Alfonso Cuarón.
“La joya de la familia” (The family Stone), dirigida por Thomas Bezucha.
“Plan de escape”, dirigida por Mikael Håfström.
“La semilla del diablo”, dirigida por Roman Polanski.
“Match point”, dirigida por Woody Allen.

La imagen

Si la composición sintetiza el filme en un concepto que queda sugerido en el cartel cinematográfico, la imagen posee la fuerza necesaria para captar la atención del observador. Accede a su memoria y forma un recuerdo que le permitirá identificar la película en cualquier situación.

Las imágenes elegidas deben manifestar el tono en el que se narra la historia y, en colaboración con el color, mostrarán el universo connotativo de los personajes y su entorno.

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“Perros de paja”, dirigida por Sam Peckinpah.
“La vida es bella”, dirigida por Roberto Benigni.
“Melancolía”, dirigida por Lars von Trier.
“Premoción”, dirigida por Mennan Yapo.
“Shame”, dirigida por Steve McQueen.
“Batman begins”, dirigida por Christopher Nolan.

El color

Es el vehículo en el que viajan los sentimientos. Amor, odio, rencor, amistad, tristeza, melancolía, venganza se hacen visibles en el cartel cinematográfico por medio del color.

En los carteles más minimalistas, el color inunda al espectador con toda su fuerza expresiva, haciéndole partícipe del componente emotivo. En los que basan su poder de comunicación en la imagen, el color matiza el significado de la misma y define el ambiente que envuelve el filme. En otras ocasiones, el cartel es el resultado de la interacción del color con elementos gráficos como líneas, planos o formas planas con el objetivo que transmitir una sensación física, perceptiva, fundamental para la comprensión de la trama.

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“Moulin rouge”, dirigida por Baz Luhrmann.
“El imperio del sol”, dirigida por Steven Spielberg.
“Anatomía de un asesinato”, dirigida por Otto Preminger.
“Mi vida sin mí”, dirigida por Isabel Coixet.
“Azul”, dirigida por Krzysztof Kieslowski.
“Sexo en Nueva York”, dirigida por Michael Patrick King.

La tipografía

Es el elemento formal capaz de dotar a las letras de personalidad gráfica. Las características lineales de su dibujo, el peso del tipo que marca su sonoridad, así como el modo en el que su diseño interactúa con el espacio donde se asientan, definen su nivel de energía gráfica y sus posibilidades de desarrollo visual. Por eso, al unirse formando palabras pueden transmsitir información conceptual asociada a objetos, seres, sentimientos, sensaciones.

La tipografía permite que el espectador asimile, tanto a nivel connotativo como denotativo, el mensaje del filme incluido en el mensaje literario del cartel cinematográfico. Transmite el concepto visual al igual que los demás elementos gráficos, por lo que debe mantenerse en coherencia con ellos en cuanto a sensaciones, sentimientos, temática.

La tipografía es una combinación permanente de apariencia estética, función práctica y expresividad connotativa.

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“Inteligencia artificial”, dirigida por Steven Spielberg.
“Big fish”, dirigida por Tim Burton.
“Parque Jurásico”, dirigida por Steven Spielberg.
“West side story”, dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins.
“Manhattan”, dirigida por Woody Allen.
“El padrino”, dirigida por Francis Ford Coppola.

La repetición en el cartel cinematográfico

A pesar de que el cartel de cine debe reflejar la película que anuncia de manera creativa por medio de un concepto original, existen varios ejemplos en los que parece haberse olvidado esta máxima.

Aunque es cierto que el color es un potente vehículo de expresión de sentimientos y sensaciones, no por ello las películas de un determinado género han de darse a conocer con un cartel que exhiba el mismo matiz cromático.

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“Pequeña Miss Sunshine”, dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris.
“Una mamá en apuros”, dirigida por Katherine Dieckmann.
“Kiss kiss bang bang”, dirigida por Shane Black.
“El rey de California”, dirigida por Mike Cahill (II).
“The Lottery”, dirigida por Madeleine Sackler.

El amarillo es extrovertido, desenfadado, suena a toque de trompeta y a mañana divertida. Sin embargo, no es exclusivo de comedias o filmes de corte independiente. No debería utilizarse como color-comodín, ya que posee otra vertiente más oscura, asociada a la envidia, los bajos instintos, el crimen y la cobardía.

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“Kill Bill (vol. I)”, dirigida por Quentin Tarantino.
“Cielo amarillo”, dirigida por William A. Wellman.
“Taxi driver”, dirigida por Martin Scorsese.
“Inferno: A Linda Lovelace Story”, dirigida por Mathew Wilder.
“Blow up (Deseo de una mañana de verano”, dirigida por Michelangelo Antonioni.

Existen otras posibilidades muy interesantes para las comedias, basadas en una buena elección de la imagen y en la incorporación de elementos gráficos e ilustraciones.

comedias
“Granujas de medio pelo”, dirigida por Woody Allen.
“La boda de Muriel”, dirigida por P. J. Hogan.
“Atraco a las tres”, dirigida por José María Forqué.
“Amigos”, dirigida por Borja Manso.
“El mundo está loco, loco, loco”, dirigida por Stanley Kramer.
“Odette, una comedia sobre la felicidad”, dirigida por Eric-Emmanuel Schmitt.

Sugerir una imagen que infunda temor es relativamente sencillo. Existe un amplio imaginario formado por monstruos, deformidades, ojos diabólicos, montaje de miembros imposibles, fantasmas y seres de ultratumba, capaz de conectar con los temores individuales que forman parte del inconsciente colectivo.

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“Noche de miedo”, dirgida por Craig Gillespie.
“La dama de negro”, dirigida por James Watkins.
“No es país para viejos”, dirgida por Joel y Ethan Coen.
“El cabo del miedo”, dirigida por Martin Scorsese.
“Más allá del miedo”, dirigida por Rubi Zack.

Estas imágenes resultan insuficientes cuando el terror es un concepto, una situación o un estado de la mente, en cuyo caso es preciso generar un potente concepto visual que sintetice el peligro, la angustia, el temor, capaz de sintonizar con el espectador y hacerle partícipe de lo que le espera.

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“El caballero oscuro”, dirigida por Christoper Nolan.
“La naranja mecánica”, dirigida por Stanley Kubrick.
“El silencio de los corderos”, dirigida por Jonathan Demme.
“Hard Candy”, dirigida por David Slade.
“Alien”, dirigida por Ridley Scott.

Cuando el cartel se nutre de estereotipos y tópicos con el fin de justificar un género cinematográfico, el resultado visual produce en el observador la sensación de que existen varias películas con el mismo cartel. El género de acción es muy proclive al estereotipo debido, en parte, a los prejuicios que “supuestamente” definen al espectador seguidor de estos filmes.

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“Tokyo Drift”, dirigida por Justin Lin.
“Bangkok dangerous”, dirigida por Oxide Pang Chun y Danny Pang.
“Transporter”, con guión de Luc Besson.
“The cold flame”, dirigida por Shupeng Yang.
“La jungla de cristal 2”, dirigida por Renny Harlin.

Si el cartel se aleja de los caminos trillados, los supera y se desarrolla buscando la grandeza del filme, en lugar de la espectacularidad, el resultado es de coleccionista.

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“Celda 211”, dirigida por Daniel Monzón.
“Pacific Rim”, dirigida por Guillermo del Toro.
“Malas calles”, dirigida por Martin Scorsese.
“El hombre de acero”, dirigida por Zack Snyder.
“Capitán América y el soldado de invierno”, dirigida por Anthony y Joe Russo.

Películas míticas de los años dorados de Hollywood continúan siendo un ejemplo gráfico a seguir, imitado por filmes posteriores e incluso actuales. Se importan del pasado los esquemas comportamentales y actitudes por medio de imágenes que muestran al espectador cómo es la relación entre los protagonistas y la ubicación del personaje en el entorno del argumento. Todo ello manifiesta el tono de la historia y el género en el que se enmarca la película.

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“La costilla de Adán” (1949), dirigida por George Cukor.
“Love Story” (1970), dirigida por Arthur Hiller.
“Pretty woman” (1990), dirigida por Garry Marshall.
“Cómo perder a un hombre en 10 días” (2003), dirigida por Donald Petrie.
“Sin reservas” (2007), dirigida por Scott Hicks.
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“El dorado” (1966), dirigida por Howard Hawks.
“Quiz show” (1994), dirigida por Robert Redford.
“Cara a cara” (1997), dirigida por John Woo.
“Hard Rain” (1998), dirigida por Mikael Salomon.
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“Un paseo bajo el sol” (1945), dirigida por Lewis Milestone.
“Le llaman Bodhi” (1991), dirigida por Kathryn Bigelow.
“City of Angels” (1998), dirigida por Brad Silberling.
“Creation. La duda de Darwin” (2009), dirigida por Jon Amiel.
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“Gilda” (1946), dirigida por Charles Vidor.
“Niebla en el alma” (1952), dirigida por Roy Ward Baker.
“Este hombre es peligroso” (1953), dirigida por Jean Sacha.
“Desayuno con diamantes” (1961), dirigida por Blake Edwards.
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“Casablanca” (1942), dirigida por Michael Curtiz.
“Grease” (1978), dirigida por Randal Kleiser.
“Elegir un amor” (1991), dirigida por Joel Schumacher.
“Siempre queda el amor” (1998), dirigida por Forest Whitaker.
“Crepúsculo” (2008), dirigida por Catherine Hardwicke.

Cabe preguntarse hasta qué punto la repetición de esquemas compositivos, estereotipos humanos y la identificación de determinados colores con ciertos géneros cinematográficos son fruto de un idioma gráfico asignado convencionalmente para definir el corte del filme o responden a la ausencia de creatividad.

El cine es, en parte, reflejo de experiencias vitales y la vida es imprevisible y sorprendente. El cartel es la síntesis del filme en dos dimensiones debe, por tanto, traducir esa variedad de manera que resulte atrayente y original para el espectador. Creer otra cosa es, en mi opinión, poner en duda su inteligencia y su sensibilidad.

Enlaces recomendados:
http://www.saulbassposterarchive.com/
El cine y Saul Bass
Ranking de películas con mejores carteles, según filmaffinity.
Los 30 mejores posters de películas de la historia, según paredro.com
http://misswasabi.com/ (página oficial de Isabel Coixet)
http://www.woodyallen.com/ (página oficial de Woody Allen)
10 carteles de cine reinterpretados por artistas.
Simbología del color
http://jeromerobbins.org/

La importancia de la tipografía en los títulos de crédito (I)

Desde sus orígenes, tan antiguos como el cine, los títulos de crédito vienen cumpliendo el objetivo primigenio de informar del título y autor del film al que preceden así como del elenco de personas que han intervenido en la producción del mismo.

La aparición de las vanguardias europeas a principios del siglo XX convulsionó las bases expresivas de las distintas manifestaciones artísticas y, lo que es más interesante para los créditos cinematográficos, de la tipografía. Aleksandr Ródchenko, El Lissitzky, László Moholy-Nagy, artistas representativos del constructivismo ruso, sentaron las bases de la tipografía moderna en sus carteles. Esta revolución cruzó el Atlántico cuando Moholy-Nagy emigró a Chicago y fundó la Nueva Bauhaus, escuela en la que enseñó György Kepes. Posteriormente, Kepes sería profesor del Brooklyn College donde formaría a artistas gráficos como Saul Bass.

Lázsló Moholy-Nagy
Aleksandr Ródchenko
Lázar Márkovic Lisitsky (El Lissitzky)

La “liberación” compositiva y expresiva de la tipografía cambió la función meramente informativa (lingüística) que había tenido hasta entonces en los títulos de crédito cinematográficos. Los diseñadores comenzaron a utilizarla para expresar la concepción narrativa del filme, convirtiéndola en un elemento de diseño visual más, junto con el color y la forma. Los créditos pasaron a ser los encargados de introducir el tono de la obra cinematográfica, preparando al espectador para lo que iba a ver. Con ellos, la acción empezaba a moverse.

Consideraremos, por tanto, los títulos de crédito como pequeñas piezas audiovisuales que transmiten un mensaje:

  • Informativo, dando cuenta del título, el autor y el resto de profesionales que han participado en la realización de la obra cinematográfica.
  • Estético-Poético, en su creación se utilizan distintos recursos expresivos y/o comunicativos: la tipografía, el color, la forma, la imagen en movimiento, la fotografía, la música… que confluyen para dar lugar a una pieza artística capaz de comunicar al espectador el concepto y tono narrativo del film.
  • Empático, con la cualidad de apelar a los sentimientos y emociones, mostrando al espectador el universo anímico de la película con el fin de que se involucre en la trama, predisponiéndole a una reacción emocional en la percepción de la cinta.

La tipografía como recurso expresivo en los créditos cinematográficos

La tipografía constituye, junto con la música (o el sonido), uno de los recursos expresivos más agradecidos, mejor dotados para establecer una comunicación audiovisual fluida. No es de extrañar si tenemos en cuenta que el sonido, las canciones, la voz son los primeros estímulos a los que estamos expuestos desde el comienzo de nuestra existencia y que van inseparablemente unidos a una componente afectiva importante. Algo similar y muy distinto a la vez ocurre con las letras. Una vez superada la fase de iniciación a la lectura, cuando hemos asumido la capacidad de las letras para formar palabras y textos, estamos listos para fijamos en los símbolos como tal, gracias en parte a los medios de comunicación y la publicidad. Nadie permanece al margen de la fuerza icónica de una capitular o de cualquier elemento tipográfico descontextualizado fuera del marco informativo del texto.

Los diseñadores de créditos cinematográficos no desconocen esta facultad de la tipografía. Quizás por ello sea uno de los recursos expresivos que ha protagonizado títulos de crédito más interesantes a nivel visual y comunicacional. Algunos de ellos impresionantes, bajo mi punto de vista.

Minimalistas. Alien, el octavo pasajero. Gattaca. Fargo

El vacío en la imagen cinematográfica genera per se una sensación de tensión, de desasosiego, de amenaza desconocida. Que “no haya nada donde debería haber algo” resulta, cuando menos, inquietante.

En “Alien, el octavo pasajero”, un fondo oscuro y un haz de luz apenas perceptible y oscilante dan paso a unas amenazadoras formas geométricas blancas que van apareciendo suspendidas en mitad de la nada, con un murmullo no identificado de sonido de fondo. Cuando reconocemos los rectángulos como partes de letras incompletas que se van mostrando hasta formar la palabra Alien, ya es “demasiado tarde” para escapar de la amenaza.

secuencia inicio alien el octavo pasajero
“Alien, el octavo pasajero” de Ridley Scott. Créditos de Richard Greenberg.

En Gattaca el vacío es azul. Refleja la frialdad de una sociedad desnaturalizada en la que los seres humanos no pueden tener “taras” por lo que son creados genéticamente. De la tipografía desenfocada surgen nítidas las letras A C T G, correspondientes a las iniciales de las bases nitrogenadas (Adenina, Citosina, Timina y Guanina) que constituyen las cadenas de ADN. A continuación se perfilan las demás letras para formar los nombres de los créditos. Una metáfora tipográfica que refleja el eje central de la historia. La música de Michael Nyman completa magistralmente el ambiente que destila el film.

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“Gattaca” de Andrew Niccol. Créditos de Michael Riley.

La ventisca, que difumina el desdibujado fondo nevado de Fargo, refleja la situación confusa y ausente del protagonista. La tensa atmósfera que se respira hace intuir un desenlace trágico. La tipografía de palo seco con un acusado interletraje acentúa la incomunicación y el aislamiento y la magnífica banda sonora de Carter Burwell transmite la tristeza de una tragedia medieval, remarcando la fatalidad de la historia.

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“Fargo” de Joel y Ethan Cohen. Créditos de Mimi Everett y Randy Balsmeyer.

Tipografía aleatoria. Seven. Juno. Leonera

Cuando escribimos a mano es muy difícil que dibujemos cada letra siempre del mismo modo. Aunque existan similitudes, habrá pequeñas variaciones de tamaño, dirección, legibilidad… en función de la velocidad de escritura, el estado de ánimo del escribiente, las letras a las que vaya engarzada. Este efecto puede lograrse con tipografías que han sido diseñadas y programadas aleatoriamente para que cada letra sea única en su representación, es decir, aunque sea la misma, incorporará las diferencias imprevisibles  propias de la escritura manual.

El empleo de estas tipografías provoca en quien las lee un efecto emocional similar a la lectura de un texto escrito manualmente. Proporciona información sobre quien lo ha anotado, sus hábitos e incluso su carácter.

En Seven, la tipografía irregular, inquietante, inestable, temblorosa, desdibujada, retrata perfectamente al protagonista asesino psicópata. El efecto espeluznante que transmite se completa con la música de Howard Shore y las imágenes en plano detalle de los rituales del protagonista hace partícipe al espectador de un desprecio absoluto por el ser humano y sus hábitos inconfesables.

créditos iniciales de Seven
“Seven” de David Fincher. Créditos de Kyle Cooper.

La tipografía de Juno parece dibujada a mano y coloreada con rotulador. Recuerda a los rótulos que, con esmero, se suelen utilizar para decorar carpetas o poner el título en la portada de los trabajos para el instituto. Las letras cambiantes y en movimiento se complementan magistralmente con las ilustraciones recreando el tono fresco, ingenuo y juvenil del film.

créditos iniciales de Juno
“Juno” de Jason Reitman. Créditos de Gareth Smith y Jenny Lee.

Los créditos de Leonera son una de esas rarezas que sorprenden por su frescura, simplicidad y sinceridad. Las letras dibujadas a tiza sobre fondo negro trasladan al espectador de modo inmediato a la infancia. La banda sonora es una retahíla que recuerda a las canciones de comba infantiles y que sugiere, en su vuelta a empezar, el círculo vicioso que rige la vida de los protagonistas.

créditos iniciales de Leonera
“Leonera” de Pablo Trapero. Créditos de Agustín Graham y German Paino.

Tipografía insertada en el entorno. La habitación del pánico. Moon. Hostage.

Cuando las letras forman parte del entorno, adaptándose a la perspectiva de sus edificios, impresas en los muros a modo de rótulo, hacen referencia al espacio (arquitectónico, urbano, planetario) y su importancia en relación con las personas que lo habitan.

En este caso, la tipografía, lejos que quedar relegada a un segundo plano, adquiere la grandiosidad de un objeto arquitectónico y el protagonismo icónico de un rótulo de neón.

En los créditos de La habitación del pánico, las letras son tratadas como objetos poderosos. Están dotadas de la fuerza arquitectónica de los edificios a los que están “sujetas” y de la grandeza que poseen los objetos que, aunque descontextualizados, se insertan en un nuevo entorno, enriqueciéndolo.

créditos iniciales de La habitación del pánico
“La habitación del pánico” de David Fincher. Créditos de Kyle Cooper.

En Hostage las letras son tratadas como rótulos estampados en paredes, armas, tendidos eléctricos. Las imágenes casi escultóricas en blanco y negro sobre fondo rojo denotan un entorno oscuro y violento al que el peso de la tipografía añade dramatismo.

créditos iniciales de Hostage
“Hostage” de Florent-Emilio Siri. Créditos de Laurent Brett.

El impacto visual que produce ver una explotación minera en la superficie lunar se incrementa con la presencia de la tipografía de los créditos insertada en los distintos ámbitos de la base espacial. Las letras en Moon son intrigantes, parecen mudas observadoras de los movimientos ajenos. Los títulos, pese a estar incrustados siguiendo la perspectiva de cada escena, proyectan una sombra arrojada sobre las superficies, como si hubiera una realidad antes de ellas (más cercana al espectador como observador) y otra diferente allá donde proyectan su sombra y sucede la acción del film. Esta atmósfera, a la vez creible y alucinante, se torna más fascinante con la hipnótica música de Clint Mansell.

créditos iniciales de Moon
“Moon” de Duncan Jones. Créditos de Simon Kilroe.

Enlaces recomendados:
http://www.dcine.org/titulos-de-credito
http://www.artofthetitle.com/
http://www.icono14.net/revista/num6/