En busca de la verdad absoluta: la luz en el Gótico y el Neoplasticismo

La estética de la luz es una corriente medieval de pensamiento, desarrollada dentro de la filosofía escolástica, que consideraba la luz como representación de la belleza divina.

La filosofía escolástica surge con un objetivo primordial: el estudio de Dios desde un punto de vista más racionalista. Para ello, toma como modelo la tradición filosófica grecorromana, principalmente la filosofía aristotélica y platónica.

La teoría estética de Platón, unida a la teología cristiana, definirá el concepto de belleza que primará en la Edad Media. Platón defendía la belleza como resplandor, percibido no por la visión sensible, sino por la visión intelectual. Se trataba, por tanto, de una belleza trascendente y no sensorial, ubicada en un mundo figurado, reflejo de una idea metafórica que, en el ámbito cristiano, era asimilable a Dios.

El concepto de luz no natural, trascendente y universal hace posible la visualización de Dios como luz del mundo a través del arte gótico y adquiere su máximo esplendor en las catedrales.

Catedral de Chartres

La arquitectura catedralicia consigue alterar la luz física natural por medio de la introducción de vidrieras en los muros. La luz gótica, filtrada a través de los fragmentos tintados, es coloreada y cambiante. Crea una atmósfera que simula la desmaterialización de los elementos constructivos del edificio y es la metáfora de una realidad espiritual más allá de las viviencias del mundo sensible.

El Neoplasticismo, corriente artísitca surgida en Holanda a principios del siglo XX, tiene su base espiritual en la teosofía. Piet Mondrian, principal teórico y fundador del movimiento, desarrolló una concepción analítica de la pintura con el objetivo de conseguir un arte que trascendiera la realidad externa para hacerla universal. Theo Van Doesburg, pintor, arquitecto, escultor y cofundador, Georges Vantongerloo, escultor, Vilmos Huszár, pintor, y los arquitectos Jacobus Johannes Pieter Oud y Gerrit Thomas Rietveld fueron figuras relevantes del movimiento.

Cuadro nº 2 Contraposición XVI con disonancias Composición
Piet Mondrian. “Cuadro nº 2”. (1925). Óleo sobre lienzo. 75×65 cms. Colección Max Bill. Zurich.
Theo van Doesburg. “Contra-composición XVI con disonancias”. (1925). Óleo sobre lienzo. 100×180 cms. Gemeentemuseum Den Haag. La Haya.
Vilmos Huszár. “Composición”. (1955-1960). Óleo sobre cartón. 84,2×61,4 cms. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid.
Composicón que emana de la forma de un huevo Construcción de una esfera Fenómeno cósmico
Georges Vantongerloo. “Composición que emana de la forma de un huevo”. (1918). Caoba y óleo. 17×6,5×6,5 cms.
Georges Vantongerloo. “Construcción de una esfera”. (1918). 18x18x12 cms.
Georges Vantongerloo. “Fenómeno cósmico”. (1962). Material plástico y elementos coloreados. 22,2×19 cms.
Caseta para la dirección de las obras Oud-Mathenesse en Rotterdam
Jacobus Johannes Pieter Oud. Caseta para la dirección de las obras Oud-Mathenesse en Rotterdam (1923).
Casa Rietvel Schröder Silla Red and Blue y mesa auxiliar de diseño
Gerrit Thomas Reitveld. Casa Rietveld Schröder (1924). Utrecht. Holanda.
Gerrit Thomas Reitveld. Silla de diseño Red and Blue.
Gerrit Thomas Reitveld. Mesa auxiliar de diseño.

La luz en el Neoplasticismo, al igual que en el Gótico, no es natural, sino un reflejo de la verdad absoluta a la que se llega por la negación del yo, de lo particular. La belleza de la obra de arte emana de su capacidad para dar una respuesta universal al mundo que habitamos. Se convierte en metáfora visual de la armonía espiritual.

Visualmente, las vidrieras góticas conectan con la abstracción pictórica del Neoplasticismo en el empleo de colores puros, saturados, próximos al color luz. Conceptualmente, las manifestaciones artísticas de ambos movimientos comparten una base de pensamiento místico-espiritual que pone de manifiesto varios puntos comunes:

  • La obra de arte es la metáfora visible de una realidad trascendente y universal: la belleza divina en el Gótico y la armonía espiritual en el Neoplasticismo.
  • La arquitectura se rige por los principios de ligereza y transparencia. Las paredes dejan de ser un elemento delimitiador para convertirse en el filtro que relaciona el exterior con el interior. En las catedrales, los vitrales coloreados transforman los muros en “paneles” traslúcidos que proyectan la luz divina para recrear un microcosmos celestial. En la arquitectura neoplástica, la pared pasa a ser un punto de apoyo transparente que permite la comunicación de los espacios interiores y exteriores.
  • Las casas del Neoplasticismo son abiertas, no están comprimidas en un espacio cúbico. Sus estancias se desarrollan partiendo del centro hacia fuera. De este modo, parece que están suspendidas en el aire. El espacio interior de las catedrales góticas, metafórico, indefinido, sin límites, produce un efecto de elevación aún mayor que el “definido” por la altura de sus naves centrales.
  • La luz es fundamental a nivel conceptual. Para el Neoplasticismo, es la iluminación espiritual que anhela la verdad absoluta (o universal). Para el Gótico, la luz es perfección y resplandor proyectado por el esplendor divino de Dios.
  • La obra de arte ha de trascender la realidad externa. El Neoplasticismo la reduce a colores puros y formas geométricas para hacerla universal. El Gótico la transforma en un ámbito espiritual alejado del mundo sensorial.
  • Esta trascendencia se manifiesta en ambos movimientos en la total ausencia del claroscuro. No hay que olvidar que el claroscuro representa el entorno y los objetos de una realidad sensible, no metafórica.

La retícula cósmica

Mondrian encontró en la retícula cósmica la estructura básica del universo, que le permitiría plasmar lo absoluto por medio de la abstracción geométrica. El no-color blanco, suma de todos los colores existentes, es atravesado por un armazón de líneas de no-color negro, total ausencia de luz, creando planos rectangulares con los colores elementales del universo. Se trata de un proceso analítico en el que el principio es el todo, la luz blanca como símbolo de lo universal. Las zonas de oscuridad definen espacios geométricos rojos, azules y amarillos, que son sus elementos constitutivos. La retícula varía en función de lo representado así como las áreas constituyentes.

En las vidrieras góticas no existe retícula base como tal. El procedimiento de construcción es sintético, ya que se parte de fragmentos de vidrio coloreados que se unen entre sí por medio de tiras de plomo teñidas de negro para conseguir una escena o pasaje bíblico. El conjunto de todas las escenas constituye un todo: los vitrales de la catedral que, unidos a la estructura arquitectónica representan el espacio figurado, metáfora de la belleza divina.

Técnica antigua para la elaboración de vitrales

La primera operación era componer en cartón la escena a representar, dibujándola a su tamaño definitivo. Los artesanos eran los encargados de este proceso en los talleres artísticos. El cartón servía de modelo para realizar las plantillas que se utilizarían como patrón para recortar los fragmentos de vidrio. Estos trozos eran agrupados por colores con el fin de facilitar su composición. Los vidrios se tintaban en su propia masa y se realzaban con grisalla para, por fin, ser unidos con tiras de plomo que servían para delimitar las zonas por similitud de colores y definir las figuras de la escena.

colorantes_vitrales

Bibliografía:
Nieto Alcaide, Víctor. “La luz, símbolo y sistema visual”. Editorial Cátedra. 1989.

Enlace recomendado:
http://www.cathedrale-chartres.org/

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