Escucho los colores, veo la música (II)

“Las vivencias musicales no son acústicas, sino anímicas”

Wassily Kandinsky

Desde la antigüedad, el vínculo existente entre música y color ha despertado el interés en distintos ámbitos del conocimiento. Aristóteles, Newton, Munsell, Küppers, Itten, Kandinsky, entre otros, han hecho su aportación en este sentido desde un punto de vista científico, psicológico o artístico.

Aristóteles restringe el número de colores a siete en analogía con las siete notas de la escala musical. Asimismo, Newton al descomponer la luz blanca también distingue siete colores estableciendo una conexión con las notas musicales, los cuerpos del sistema solar y los días de la semana. En otro sentido, Newton relaciona las vibraciones de los rayos de luz que excitan las sensaciones de colores diversos con las vibraciones del aire que estimulan las sensaciones de distintos sonidos. Basándose en esta comparación, en el siglo XX diversos autores han vinculado frecuencias sonoras con longitudes de onda. Afirman que, al igual que el oído, el ojo también funciona en octavas y comparan una octava de sonido con una octava de luz.

Albert Munsell elabora su modelo de color basado en tres variables: tono, saturación y valor tomando como referencia la música, en la que cada sonido queda definido por su “altura, intensidad y duración”.

El Grupo Argentino del Color en la primera edición del Congreso Argentino del Color distingue cuatro variables definitorias del sonido: altura, intensidad, timbre y duración.

Equivalencia entre las variables que determinan el sonido y el color

variables_sonido_color

Cómo se relacionan el sonido y el color

El matiz es la cualidad del color asociada con la longitud de onda tal como aparece en el espectro visible. Determina que los colores se llamen rojo, amarillo, azul...

La altura del sonido es un parámetro que determina la percepción del tono y depende de la frecuencia. Esta magnitud define las notas musicales. De hecho, los sonidos más agudos están producidos por ondas sonoras de alta frecuencia, mientras que las de baja frecuencia generan sonidos graves.

La relación entre el matiz del color y el tono del sonido desde el punto de vista físico es inversa. Los colores de mayor longitud de onda (rojos) se hallan en la zona del espectro correspondiente a las ondas de menor frecuencia, asociadas a los sonidos graves y, al contrario, los colores de menor longitud de onda (violetas) se encuentran en la zona de las ondas de mayor frecuencia, relacionadas con los sonidos agudos.

¿Significa esto que el rojo suene más grave y el violeta más agudo? No exactamente. Existen otros factores, además del tono, que ayudan a definir a qué suena cada color. No olvidemos que el rojo es activo y fuerte mientras que el violeta es más pasivo y melancólico.

Aunque no haya una equivalencia clara entre un matiz concreto y un sonido determinado, sí que existe un vínculo entre escalas de matices con una relación determinada entre ellos y escalas musicales con una relación similar a la anterior entre notas o tonos.

Equivalencia entre círculos cromáticos y escalas musicales

circulo_cromatico_munsell escala_musical_pentatonica
circulo_cromatico_kuppers escala_musical_hexfonica_por_tonos
circulo_cromatico_newton escala_musical_diatonica_tonos_semitonos
circulo_cromatico_itten escala_musical_cromatica_temperada
circulo_cromatico_ostwald escala_musical_microtonal_cuartos_de_tono
Fuente: Actas del Primer Congreso Argentino del Color (Argencolor 1992)

La luminosidad se corresponde con la sonoridad. Esta relación se aprecia de manera intuitiva debido a que ambas sensaciones se miden con la misma magnitud física: la intensidad. Resulta sencillo, pues, asociar los colores más luminosos (claros) con sonidos fuertes (de mayor intensidad) y los más oscuros con sonidos débiles (menos intensos). El silencio, en cuanto ausencia de luz, quedaría representado por el negro, en contraste con el blanco que equivaldría al sonido de mayor intensidad perceptible.


La saturación hace referencia al grado de pureza del color. Está determinada por la combinación de la intensidad luminosa con las diferentes longitudes de onda del espectro cromático. A medida que un color va aproximándose al gris, pierde saturación y asimismo intensidad luminosa.

desaturacion de un color
Desaturación progresiva del color rojo

El timbre es la característica que distingue dos sonidos en los que la sonoridad, altura y duración son idénticas. Hay varios factores que influyen en el timbre sonoro. Uno de ellos, es la existencia de agrupaciones de sonidos que se originan naturalmente por la resonancia de otro sonido principal. Son los armónicos. Todos los instrumentos musicales tradicionales producen sonidos complejos que incluyen armónicos. Aunque un sonido puro es aquel que no los contiene, no se convierte en ruido a menos que los armónicos no se produzcan periódicamente. Decimos, entonces, que el sonido se ensucia, pierde pureza, al igual que un color se vuelve grisáceo al perder saturación.

El concepto de pureza permite describir los sonidos y los colores en términos táctiles que hacen referencia a su textura. El ruido y la suciedad son rugosos, ásperos, mientras que la limpieza es pura, lisa y pulimentada.


El sonido y el color han de desarrollarse en un ámbito adecuado a sus características para poder ser percibidos. El color necesita tomar posesión de una superficie para expresarse, debe tener unas dimensiones para ser capaz de crear un estímulo. Por su parte, el sonido no puede ser escuchado si no posee una mínima perdurabilidad en el tiempo. Ha de tener una duración.

Aunque el color es un elemento espacial frente al sonido que es temporal, el desarrollo de ambos, mediante el tamaño y la duración, está relacionado con el ritmo, característica básica en todas las expresiones artísticas. Viene determinado por la repetición de elementos en un intervalo espacial o temporal concreto y depende de la periodicidad con la que se iteran los elementos y el modo en el que se organizan.

Los ritmos repetitivos son fácilmente memorables y asimilables. La agrupación de sus unidades constituyentes da lugar a estructuras icónicas que nos preparan para acceder a dimensiones más complejas e interesantes. Carecen, no obstante, del elemento sorpresa presente en las series, en las que cada término surge de una relación desconocida con la unidad anterior.

“Struggle for pleasure” Wim Mertens
Northern_Village_Paul_Klee labor_de_ganchillo
Paul Klee. “Pueblo norteño” (1923). Acuarela, gouache y lápiz sobre papel.
Salvamanteles de ganchillo.
Palmeras con estructura arquitectónica.

En música como en pintura (y artes plásticas en general), la asimilación del ritmo y el conocimiento del criterio de estructuración de los elementos determina la comprensión del conjunto, permitiéndonos, a partir de ahí, establecer relaciones con otros ámbitos artísticos, de la naturaleza y el conocimiento.

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